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Poesía

Poemas procaces de boca en boca

Los poemas que aquí presentamos se habían mantenido inéditos hasta ahora, y habían pasado de boca en boca por más de cuarenta años.

Los poemas que aquí presentamos se habían mantenido inéditos hasta ahora, y habían pasado de boca en boca por más de cuarenta años. También la información sobre cómo nacieron ha viajado únicamente de oídas, en versiones contadas de un chismoso a otro, de ese chismoso al siguiente y de este último hasta nosotros.

Al parecer la historia comienza en los años sesenta, presuntamente en las tertulias del Café Windsor, del Automático o de la bolera San Francisco. Por ahí andaban Alberto Lleras Camargo, León de Greiff, Hernando Téllez, Ricardo Arbeláez Sarmiento, Gonzalo Mallarino, padre, y muchos otros. Pero, si la fama no es gratuita, era el autor de estos poemas quien solía robarse el show durante esas tertulias: Arturo Camacho Ramírez, egregio poeta tolimense y bohemio-mamagallista, reconocido entre sus contertulios por sus rápidas respuestas, sus rimas repentistas, sus chistes subidos de tono y sus ingeniosos juegos de palabras.
Además de hablar de libros, contar chismes y especular sobre la política doméstica, los asistentes a esas tertulias hacían contribuciones para un libro de versos que estaban escribiendo entre todos: la Historia del pene y aledaños a través del tiempo y los años. Como el título sugiere, se trataba de un divertimento para el cual se leían versos de este tipo:
 
En tiempos de bárbaras naciones
se usaban hasta el piso los cojones.

Mas Carlomagno
–hombre muy sencillo–
los llevaba tan solo
hasta el tobillo.

Y los fenicios, pueblo navegante,
inventaron la verga circulante.

Herrera Benjamín, 
sin un allegro,
llevaba en la bragueta
un palo negro.

Y cuentan que el gran músico Chopín
murió por el abuso del violín.

El libro nunca apareció y todo se quedó en las palabra...

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El Malpensante

Junio de 2009
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