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Literatura

El conejo de la galera

Para Tomás Eloy Martínez, escribir Santa Evita fue un proceso largo y accidentado. Poco después de su muerte, el editor de la novela recuerda los momentos claves de ese difícil parto.

Ilustración de Max Aguirre

Dice Tomás Eloy Martínez, en el final de Santa Evita, que en 1989 purgaba “la calamidad de una novela que nació muerta” cuando recibió, en medio de la noche, aquel llamado telefónico de un esbirro del coronel Cabanillas que reactivó su obsesión por el cadáver de Eva Perón. Puedo dar fe: La perdida (así se iba a titular la novela por ese entonces) fue el primer libro que contraté, en cuanto entré a trabajar en Planeta, en abril de 1990, pero ni siquiera entonces estaba Tomás del todo seguro de que podría terminarlo. De hecho, prefirió hacer un contrato por varios libros (la reedición de Lugar común la muerte y La novela de Perón, además de dos libros “nuevos”) para cubrirse las espaldas. El año anterior, antes de recibir la llamada de Cabanillas, había devuelto a Alianza un anticipo cobrado por el libro de Evita y, cuando firmó con Planeta, dejó muy en claro que iba a necesitar por lo menos tres años para terminar La perdida. Yo creí que era pura coquetería, pero cuando empezó a correr el tiempo y llegaba cada diciembre y los jefazos de Planeta me apretaban para que yo a su vez apretara a Tomás (los 25.000 dólares del anticipo pesaban como una piedra cada fin de año, cuando venían los auditores de España a revisar las cuentas), supe que la cosa iba en serio y que quizás era cierta aquella maldición de la que Tomás hablaba con histriónica seriedad: toda la gente que se metía con el cadáver de Evita acababa mal.

El problema es que los capítulos que mandaba cada tanto eran horribles. Y el pacto que habíamos hecho (una de esas típicas confabulaciones que eran la especialidad de Tomás) consistía en que yo tenía que ser brutalmente franco con el material que me mandaba. La razón por la que me había elegido como editor suyo era porque, cuando lo conocí con Fresán en 1987 y él quiso saber qué nos parecía La novela de Perón, nosotros le contestamos, con la bestialidad de la juventud, que la había arruinado a fuerza de brochazos de r...

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Juan Forn

Fundador de Radar, el suplemento cultural de Página 12. Su último libro se titula 'El hombre que fue viernes'.

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