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Columna

Confiemos en que harán lo correcto

Las obras continúan y la inconformidad de vecinos y urbanistas crece. Tal como van las cosas, ¿en qué irá a parar el Parque de la Independencia?

Las Torres y el Parque de la Independencia © Esacademica.com

 

A propósito de la desaparición del Parque del Centenario para la apertura de la avenida 26, escribí en mi columna anterior que ese parque se inauguró en 1930 para conmemorar la muerte de Bolívar. Empecemos por reconocer el error y aclarar que el centenario conmemorado era el nacimiento del Libertador. Así que la fecha correcta es 1883.

No sé en dónde habré leído ese dato erróneo, pero sí recuerdo haberlo difundido un par de veces como profesor, precisamente en una clase de historia en la que parte de la metodología consiste en diagnosticar problemas en los textos. Como material para la clase, pues, tendré que incluir este ejemplo de ahora en adelante. Por desgracia, por más que allí se corrija, quedará indeleble en el número 119 del El Malpensante.

No bastándome con esa errata, también digo en la columna que el trozo que le dio paso a la avenida 26 se cercenó en 1949, cuando en realidad fue más tarde. Digamos, para no seguir disparatando, que esa obra tuvo lugar durante los años cincuenta.

Suerte la mía que puedo corregir y excusarme por semejantes equivocaciones con un par de frases. Pero, ¿qué van a hacer los constructores del Parque del Bicentenario si, como trato de demostrar en este artículo, están construyendo un parque que altera un monumento nacional sin seguir el debido proceso? ¿O qué haré yo si me equivoco otra vez? Siguiendo la lógica silogística, dado que dos premisas que se contradicen entre sí no pueden ser verdaderas al mismo tiempo, acá alguno se equivoca o miente. De manera que apostemos y que pague el que pierda.

Primer asunto: el Parque de la Independencia no es un monumento nacional. Tiene historia e importancia de sobra para serlo, pero para que un inmueble cualquiera adquiera esta categoría debe existir un decreto que diga que a partir de la fecha este inmueble “es” un bien de interés cultural del ámbito nacional, expresión que por malsonante que parezca es con la que ahora se denominan los antiguos monumentos nacionales.

Tampoco es monumento nacional el Quiosco de la Luz. Está apenas “en lista&rdq...

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Juan Luis Rodríguez

Es profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia.

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