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Perfil

Egon Erwin Kisch

Un vistazo al mundo

  

Olvide usted el periodismo gonzo, olvide el nuevo periodismo. Olvide a Hunter Thompson, a Truman Capote, a Tom Wolfe, olvide a Gay Talese y olvide a Norman Mailer. Olvide, en fin, la mascarilla y las pelucas de Günter Wallraff. El hombre es Egon Erwin Kisch.

Al inicio de Der rasende Reporter, de 1924 (algo así como “El reportero veloz”, si el nombre en español no hiciera pensar en una serie de dibujos animados), la colección de reportajes más conocida de Kisch, leemos la siguiente frase: “No hay nada más sensacional en el mundo que el tiempo en que a uno le toca vivir”. Si en esa frase hay un programa de escritura periodística, ése es el programa que Kisch siguió rigurosamente durante toda su obra. Por lo demás, es probable que la vida misma de Kisch haya sido la más sensacional de su tiempo.

Egon Erwin Kisch nació en Praga el 29 de abril de 1885 y murió en la misma ciudad el 31 de marzo de 1948. En el ínterin le echó un vistazo al mundo.

Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en el ejército austríaco y después de algunos arrestos por escribir contra el comportamiento de los soldados desertó en 1918; en 1919 fundó con otros el Partido Comunista de Austria; vivió de primera mano los delirantes años veinte en Berlín; viajó, en peregrinación comunista, por la Unión Soviética, los Estados Unidos y China; fue arrestado brevemente en 1933 por el régimen nazi –y sus obras sufrieron el destino pirómano de las de muchos otros enemigos de la ideología hitleriana–; fue expulsado en el mismo año del Reino Unido por ser ya un reconocido agitador subversivo.

En 1935, en el marco de una conferencia antifascista en Sydney, pronunció discursos contra los nazis frente a miles de personas, después de que las autoridades australianas intentaran expulsarlo por todos los medios del país. Al respecto, dos amables anécdotas: cuando en 1934 le negaron a Kisch la entrada al país, éste sencillamente saltó de la cubierta del barco en que viajaba hasta el puerto de Melbourne, proceso en el cual se quebró una pierna; cuando decidieron activar contra él un insólito e inflexible examen de idiomas, Kisch lo aprobó en varias lenguas europeas, menos en… gaélico escocés; ya después aprobaron su entrada. Entre 1937 y 1938 visitó España para echarle un ojo a la Guerra Civil; después de que París se volviera demasiado caliente para este...

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Hernán D. Caro A.

Ha escrito para Arcadia. Prepara en la universidad Humboldt zu Berlin un doctorado en Historia de la Filosofía.

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