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Columna

Una teoría sobre los partidos

En Colombia, como en otras partes, los partidos políticos están en crisis. El autor explora la peculiar naturaleza de ese desbarajuste en nuestro país.

© Les Stone • Sygma • corbis

 

Colombia es un país de partidos. Pero los partidos viejos han fracasado estruendosamente y los intentos de crear partidos nuevos siempre fracasan muy ruidosamente.

Para decirlo de modo más sobrio y más preciso, los partidos de maquinarias tienen éxito porque llegan al poder, pero fracasan porque llegan corruptos; y los partidos de opinión son refrescantes, pero naufragan en personalismos.

En esta etapa de la historia colombiana, los partidos de poder son por supuesto la U, más Cambio Radical, el Partido Conservador y sus demás aliados “uribe-santistas”. Y los partidos nuevos que están haciendo aguas son por su parte los verdes y el Polo Democrático.

Los partidos de gobierno fueron antes el Liberal y el Conservador, que desde mediados del siglo XIX –desde los años 1840, según los estudiosos– y bajo nombres a veces diferentes (“radical”, “republicano”, “nacional”…) se disputaron, se turnaron o se repartieron el acceso al poder hasta hace apenas unos pocos años.

La novedad principal está en un nombre. El Partido Liberal pasó a llamarse “partido de la U”, y las facciones del liberalismo que siempre han existido (oficialismo, gaitanismo, turbayismo, Nuevo Liberalismo…) ahora se llaman la U, Cambio Radical, PIN y, cómo no, Partido Liberal Colombiano (el de Gaviria y Rafael Pardo). Por vez primera en cosa de cien años, sucedió que la disidencia liberal (la de Uribe) se convirtió en mayoría, pero la minoría se quedó con el rótulo, con la casona de la Dirección y con la personería jurídica del partido.

Esto se debió sin duda a que Uribe fue un terremoto político. Su dureza ante las Farc lo hizo ganar dos veces, por mayorías absolutas, y sin ser el candidato de los partidos de gobierno: barrió al Partido Liberal de Serpa en 2002 y en 2006, barrió aún más al Conservador con Juan Camilo Restrepo en 2002 y sin candidato oficial en 2006.

Tanto así que estos partidos de gobierno –partidos que solamente existen y subsisten en tanto sean el gobierno– se plegaron mansamente al gobernante:

1. Los cuatro ex presidentes liberales pretendieron que Uribe se declarara jefe del partido para poder seguir siendo el pa...

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Hernando Gómez Buendía

Columnista de El Malpensante. Es también director de la revista digital www.razonpublica.com.

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