Google+ El Malpensante

Columna

La naranja todavía tiene jugo

.

 

Alexander DeLarge, personaje de La naranja mecánica © Sanderson

 

"Initiative comes to thems that wait", Anthony Burgess

Hace cuarenta años vio la luz la adaptación para cine de La naranja mecánica. La novela fue escrita por Anthony Burgess, y la versión cinematográfica producida por Stanley Kubrick. Pronto, la película –con su incansable fascinación por la brutalidad, su humor negro, su negativa radical a hacerle concesiones a la moraleja– adquirió un carácter icónico, y entró por esa vía a hacer parte de las referencias estándar de la corriente principal de la prensa. Por ejemplo, le prestó un apodo a la extraordinaria selección holandesa de fútbol que encabezó Johan Cruyff a mediados de la década de 1970. Me imagino que es esta connotación deportiva la que ha quedado fijada en la imaginación de muchos.

No puedo esconder mi entusiasmo tanto por la novela como por la película (sí, y también por el fútbol total de la banda de Cruyff). La anécdota sobre la que están construidas una y otra es relativamente simple. En un escenario de ciencia ficción, el protagonista (Alex) encabeza una pandilla de adictos a la violencia que se enfrentan a otros similares a ellos, aterrorizan a gente indefensa y terminan peleando entre sí. Durante su carrera criminal atacan a una pareja de letrados liberales, que preconizan la comprensión de los descarriados, y no su castigo. Finalmente, y por culpa de las rencillas internas de su grupo, Alex es atrapado in fraganti por la policía. Una vez en la cárcel, es sometido a una (espantosa) rehabilitación conductista, que lo condiciona a sentir asco y náuseas frente a la violencia. Está curado...

¿Curado? Kubrick atinó a construir un filme aterradoramente ambiguo, al menos en dos sentidos fundamentales. Primero, la suya es una distopía de doble filo. Su futuro está poblado por hampones que dan susto, y por policías y funcionarios no menos intimidantes que imponen su orden. Llevar de nuevo a Alex al redil se parece más a una morosa labor de aplanamiento y destrucción que a una cura (además, se sugiere al final que ésta de pronto no es tan definitiva como creen los guardianes del orden...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Francisco Gutiérrez Sanín

Columnista de El Malpensante y El Espectador. Es profesor en el Iepri de la Universidad Nacional de Colombia.

Agosto de 2011
Edición No.122

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Columnas

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores

En uso de razón

Del terrorismo al conflicto interno

No lo veo claro

Hocus pocus

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones