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Columna

Medio centímetro de tristeza

Una brevísima distancia llenó de frustraciones la vida de Marie Bonaparte, pero acabó aportando sustancialmente a la investigación científica y a la consolidación del psicoanálisis.

Marie Bonaparte junto al príncipe Jorge de Grecia y Dinamarca en 1907.

 

Había una vez una princesa que fue a ver a Freud para no suicidarse. Tenía 44 años, la habían criado para casarse, la habían casado con el príncipe heredero de la corona de Grecia y Dinamarca, que resultó ser un homosexual rampante; desde entonces llevaba veinte años buscando desesperadamente alcanzar la volupté (como llamaba al orgasmo) con diferentes amantes, que la habían despreciado por fría. Freud, que registró de inmediato la calidez humana debajo del título nobiliario, la angustia sexual y la desesperación suicida de la princesa, y logró hablarle como nunca nadie le había hablado, fracasó sin embargo con ella, según los anales del psicoanálisis. Logró que no se suicidara, sí (la princesa Bonaparte murió de muerte natural a los ochenta años, en su residencia de verano de Saint-Tropez, sin haber probado jamás el sabor de la volupté, según propia confesión); logró incluso que encontrara un sentido a la vida, y un poco el problema está ahí, para los anales del psicoanálisis: porque luego de paciente, la princesa Marie Bonaparte se convirtió en discípula de Freud y después en terapeuta, dedicó sus desvelos y su fortuna a difundir el psicoanálisis en Francia, sacó a Freud y a su familia de Viena y los instaló en Londres, pagó de su bolsillo la edición de las obras completas de su maestro en alemán, tradujo ella misma algunas al francés y solventó durante años la Sociedad Psicoanalítica de París. Pero su terapia con Freud y su figura son una aberración para los anales psi, y ni les cuento para las feministas.

Me explico: Marie Bonaparte era bisnieta del hermano libertino de Napoleón, Lucien. El padre la crió para casarse. Él mismo se había casado con la heredera del casino de Montecarlo, y para su hija aspiraba a lo más alto: alguna de las casas reales europeas. Marie perdió a la madre al mes de nacer. El padre la puso en manos de una abuela despótica, pero la dejaba curiosear en el gabinete donde daba rienda suelta a su afición: una cruza un poco macabra entre la etnografía y la biología (pagaba ex...

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Juan Forn

Fundador de Radar, el suplemento cultural de Página 12. Su último libro se titula 'El hombre que fue viernes'.

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