Google+ El Malpensante

Columnas

Para el señor T

¿Ante quién podemos acudir cuando los arquitectos infringen las normas? Una pequeña guía ciudadana. 

Izquierda: Portal de Calatrava con el aislamiento en construcción; derecha: valla escondida

 

Hace unos días recibí una carta de un lector de la revista (los interesados pueden verla en la sección del Correo). El señor, a quien llamaremos “T” para mantener su solicitud de privacidad, vive en San José de Bavaria, una urbanización situada entre las calles 175 y 183, y entre la carreras 65 y 80, justo donde empieza el Cerro de la Conejera. Como experiencia urbana es una zona memorable, pues a lo largo de toda la calle 183 se tiene la impresión de estar en un “último rincón” de la ciudad, aunque se trata de una impresión ilusoria. Más allá de un jugoso lote de engorde, Bogotá sigue su marcha, suburbana y discontinua, hasta la calle 245, la última con nomenclatura antes de la frontera municipal con Chía. La urbanización es atípica en varios aspectos: tiene una estructura urbana de calles públicas, pero caminar por ellas es complicadísimo dada la ausencia de andenes. El tamaño de sus lotes y la reglamentación también son únicos: 3.200 metros cuadrados para un máximo de cuatro casas por lote. Algunos lotes tienen una sola casa y otros se han englobado para desarrollos de ocho. Además, la urbanización carece de alcantarillado público, de modo que cada lote –hoy como ayer– tiene que resolver su manejo de aguas residuales. Para completar, el barrio está atravesado por la Avenida Boyacá, la cual no pasa de ser a la fecha una vía misteriosamente ancha y sin mayor importancia local, pero que algún día caerá como un baldado de agua fría sobre el remanso de paz que es actualmente San José de Bavaria.

Me fui, pues, cámara en mano a buscar la construcción. Nada más llegar encontré que la valla de licencia de la obra a la que se refería mi corresponsal estaba parcialmente cubierta, lo cual es una infracción pues la ley establece que las vallas deben estar ...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Juan Luis Rodríguez

Es profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia.

Julio de 2012
Edición No.132

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Vampiros en Cartagena


Por Luis Ospina


Publicado en la edición

No. 101



¿Qué puede salir del encuentro entre tres cinéfilos reunidos para hablar de lo que más les gusta? Esta desempolvada entrevista puede ofrecer una respuesta. [...]

Científicos burócratas


Por David Graeber


Publicado en la edición

No. 151



Los centros de investigación en ciencia y tecnología han copiado en mala medida los vicios del mundo corporativo. El resultado es que el quehacer de la actividad científica transc [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Elogio del menosprecio


Por Christy Wampole


Publicado en la edición

No. 153



Comentarios exaltados, tuits furiosos, alaridos digitales. Vivimos en tiempos de indignación masiva. Sin embargo, aparte de amargarnos la vida, generalmente no cambiamos nada. ¿Existe al [...]

Columnas

La comba del palo

El control del comercio sexual

En uso de razón

¿Qué hay de nuevo en WikiLeaks?

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones

No lo veo claro

Mary Roach y sus cadáveres fascinantes