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Manual para embaucadores

o aquellos que quieran llegar a serlo

Supuestamente, el Manifiesto Dadá fue escrito por Tristan Tzara y publicado en 1918. En realidad su autor parece haber sido este vitriólico y enigmático escritor alemán, del cual publicamos en seguida algunos textos desconocidos en castellano.

Preparativos

Antes de la lectura se ha de tomar un baño con agua tibia, dormir media hora, ir luego en traje de noche a un restaurante conocido y hacerse servir la siguiente cena:
 
Ostras portuguesas
Entremés d’oeuvres variés
Trucha en mantequilla
Espárragos, sauce vin
Pichón (Chambertin)
Coliflor au gratin
Pommes frites
Ensalada
Omelette soufflée
Camembert
Duraznos, uvas
Café nature
Chartreuse amarillo
 
Café y licor se tomarán en el restaurante sólo si se está completamente imperturbable. De lo contrario, se habrá de buscar un rincón tranquilo en algún café o un bar y ordenar, al mismo tiempo, un Grand Marnier, un Ruban rouge y unas cerezas jubilé, que se dejarán intactos hasta recibir la señal del consumo. Se encenderá entonces el cigarrillo preferido y se iniciará la lectura. Después de cada fragmento se hará una pausa, se beberá un poco y se dará una chupada al pitillo. Tras la lectura de cada una de las secciones, se dejará el libro sobre la mesa y se mirará al techo.
 
Aquel que, por influencia de padres, cartillas de urbanidad, Biblias o policías, esté apesadumbrado o cargado de sentimientos perjudiciales —y por ello sueñe en ardorosas horas nocturnas no sólo con fustigar aquella camada infame, sino además con convertirse en feliz paladín de su propio cuerpo y su vida—, deberá ahorrar por un mes (si no hay otra opción) con el fin de hacerse servir la indicada cena antes de la lectura y, en caso de no disponer de ninguna dama, poder comprarse una...
 
 
Manual
 
—Estrictamente hablando, no hay ni amos ni lacayos. Todos somos esclavos de nuestras capacidades y nuestros temperamentos. Ten esto siempre en cuenta y no te resultará difícil controlarte a ti mismo ni a los otros.
 
—Cuando estés mal, harás bien en intentar ocultarlo. Pero si gozas de éxito, a tu alrededor surgirán odios y envidias, así que finge un malestar pulmonar o un dolor de riñones y cómprate una sepultura: toda enemistad se desvanecerá.
 
—Haz como si tomaras la vida en serio. Los listos, si te creen, te co...

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Hernán D. Caro

Marzo de 2007
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