Google+ El Malpensante

Breviario

K el periodista

s

Orígenes

Cuando el señor K tenía siete años estalló la Segunda Guerra Mundial. Estaba parado en el patio de su casa, con los pies llenos de lodo, y en el horizonte, donde las nubes se cruzaban con las ramas de los árboles más cercanos, se veían unos puntos de plata que brillaban zigzagueantes. La guerra llegaba por primera vez a su vida.
 
El señor K había nacido el 4 de marzo de 1932 en una región de la Polonia oriental llamada Polesie, hoy provincia de Bielorrusia, en Pinsk. En ese entonces Pinsk era una población de calles sin asfalto, pero con un singular aire cosmopolita: había polacos, bielorrusos, ucranianos, armenios, judíos y musulmanes, católicos y evangélicos, todos en relativa armonía. Lo último en tecnología eran los hornos de leña que servían de fogones para la cocina y de calefactores en el invierno. Polesie era pobre y vivía de pequeños cultivos de papa. Durante la guerra, la dieta del señor K era pasta rudimentaria: harina y agua. Nadie tenía zapatos. El señor K se cubría los pies con cáscaras y cortezas vegetales. Aprendió el alfabeto ruso en Los problemas del leninismo de Stalin, el único libro del pueblo. Su madre se dedicaba a las labores del hogar y su padre, Josef Kapuscinski, era un activista político partidario de una milicia llamada AK, simpatizante de la causa polaca, pero se camuflaba como profesor de escuela.
 
Cuando el ejército aliado entró a Polonia, K se hizo amigo de algunos soldados que patrullaban el pueblo. Uno de ellos le enseñó a armar cigarrillos con hojas de periódicos y briznas de tabaco. Así, a los ocho años de edad aspiraba grandes bocanadas para llenar su estómago y aplacar el hambre. Un cura de oficio, encargado de bendecir una montaña de cuerpos tirados en una fosa, le dio el primer empleo como monaguillo y auxiliar de entierros. Al terminar la guerra, la familia Kapuscinski se marchó a Varsovia. En medio de los edificios derruidos la gente improvisó una escuela secundaria con 50 niños, entre ellos K.
 
En la adolescencia el señor K alternaba la práctica del boxeo con la escritura de poemas. El semanario Dzis i Jutro [Hoy y mañana] de Varsovia le publicó el primero. Tenía diecisiete a&nti...

Página 1 de 3

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Juan Miguel Álvarez

Periodista independiente. En 2013, publicó Balas por encargo, una investigación sobre el sicariato en Colombia. En 2015 hizo parte de la antología Los malos, catorce perfiles de latinoamericanos siniestros. En 2015, hizo parte de la selección oficial del Premio de Periodismo Gabriel García Márquez. Lo encuentran como @cronista77

Febrero de 2007
Edición No.76

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Elogio del menosprecio


Por Christy Wampole


Publicado en la edición

No. 153



Comentarios exaltados, tuits furiosos, alaridos digitales. Vivimos en tiempos de indignación masiva. Sin embargo, aparte de amargarnos la vida, generalmente no cambiamos nada. ¿Existe al [...]

Vampiros en Cartagena


Por Luis Ospina


Publicado en la edición

No. 101



¿Qué puede salir del encuentro entre tres cinéfilos reunidos para hablar de lo que más les gusta? Esta desempolvada entrevista puede ofrecer una respuesta. [...]

Científicos burócratas


Por David Graeber


Publicado en la edición

No. 151



Los centros de investigación en ciencia y tecnología han copiado en mala medida los vicios del mundo corporativo. El resultado es que el quehacer de la actividad científica transc [...]

Columnas

La comba del palo

El control del comercio sexual

En uso de razón

¿Qué hay de nuevo en WikiLeaks?

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones

No lo veo claro

Mary Roach y sus cadáveres fascinantes