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Tipos Heroicos

Catálogo tipográfico de la imprenta patriótica

Antes de la era digital, los catálogos impresos eran la única herramienta con la cual contaban las fundiciones e imprentas para difundir sus productos tipográficos. Hoy, son una rareza que remite a otros tiempos, más aún cuando son impresos con las mismas técnicas tradicionales a las que hacen referencia. El responsable del catálogo de la Imprenta Patriótica se detiene en el proceso que lo hizo posible. 

 

En 1911, el mismo año de la muerte de Rufino José Cuervo, llegó a Colombia el primer linotipo, adquirido por la Gaceta Republicana. La coincidencia no era solo cronológica: los dos volúmenes del inconcluso diccionario de Cuervo habían sido impresos en París utilizando la tecnología de tipos sueltos, predecesora de la linotipia y vigente desde tiempos de Gutenberg. También sería una imprenta vinculada al legado de Cuervo la responsable de mantener viva la linotipia en Colombia hasta nuestros días.

En 1960, para no depender más de otras editoriales, el Instituto Caro y Cuervo abrió las puertas de la Imprenta Patriótica, que comenzó a operar precisamente con máquinas de linotipia. Desde su origen, la sede está ubicada en Yerbabuena, a las afueras de Bogotá. El nombre escogido es un homenaje a la memoria de la imprenta homónima fundada por Antonio Nariño, donde el prócer imprimió la traducción del francés de los 17 artículos de la Carta de los Derechos Humanos y del Ciudadano en 1793.

No solo el nombre de la Imprenta Patriótica está en contacto directo con el pasado, también su tecnología. Cuando fue instalada en Yerbabuena, la linotipia, compleja y demandante en cuanto a personal entrenado, ya había cumplido los setenta años y perdía la batalla frente a procesos más rápidos y efectivos, en una suerte de arribo y ocaso simultáneos. Hoy, sin embargo, más de cincuenta años después de su uso (y desuso) en Colombia, esa tecnología se ha abierto un nicho entre un grupo de editores y artistas que se relacionan de un modo exigente con el papel, la tinta y el tiempo que toma ensamblar cada pieza de ese objeto llamado libro.

Para impulsar esta nueva oportunidad de la Imprenta Patriótica no bastaba con desempolvar matrices y máquinas. Era necesario tener claro con qué materiales contaban, conocer la amplia experiencia de los operarios y establecer un diálogo entre la tecnología del pasado y sus potenciales usuarios de hoy. En 2015, asumí la labor de inventariar todo su material tipográfico para hacer un do...

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Ignacio Martínez-Villalba

Diseñador editorial, experto en tipografía y docente universitario. Actualmente es el director de arte de El Malpensante.

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