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Perfil

Seis hermanas

Un folletín para el verano

Las Mitford pasaron la infancia encerradas en casa, ahí maduraron lenguas mordaces, ambiciones, intrigas, y salieron a darle un par de vueltas al siglo XX. Este jugoso perfil de las hermanas inglesas recorre nueve décadas, atraviesa dos guerras y acorta la distancia entre el chisme y la ironía.

Unity, Diana y Nancy Mitford, Inglaterra 1932 © Corbis

La historia de las hermanas Mitford es como la historia del siglo veinte contada por la revista Hola. O quizá sea al revés: la historia de las hermanas Mitford es como una revista Hola que se tomó un ácido. Los ingleses llevan más de medio siglo tratando de aclarar la cuestión y el tema ha terminado convirtiéndose en un género en sí mismo (Christopher Hitchens lo llama “mitfordiana”): hay biografías, ensayos, novelas, volúmenes de correspondencia, documentales, miniseries y hasta leyendas urbanas sobre las Mitford; incluso hubo una comedia musical en Broadway (The Mit Sisters, rebautizada por ellas, con su característico desdén, como “La Triviata”).

Las Mitford eran seis hermanas de alta cuna, criadas para casarse con insulsos pares del Reino, dar descendencia y alcanzar después la más perfecta invisibilidad cuidando sus rosales en la campiña inglesa. “El nombre de una dama solo debe aparecer tres veces en los periódicos: cuando nace, cuando se casa y cuando muere”, les decía a sus hijas Mamá Mitford (más conocida como lady Redesdale). Mucha bola no le dieron, las nenas. Durante más de medio siglo se cansaron de ver aparecer su nombre en los diarios, unido al de Hitler, Churchill, Goebbels, De Gaulle, Faulkner, Wallis Simpson y John Kennedy, entre muchos otros. Ellas mismas alimentaron el fuego con sus extemporáneas decisiones matrimoniales y políticas y con las asombrosas intimidades propias y ajenas que confesaron en sus libros. Y mientras tanto, en todo momento se preguntaban con impostado fastidio cuándo llegaría el día en que la prensa las dejaría tranquilas. Todas las familias mediáticas se parecen, diría Tolstoi, pero es difícil encontrar una que se parezca a la de las Mitford.

David Freeman-Mitford y su esposa Sydney (lord y lady Redesdale) criaron a sus seis hijas mujeres y su único hijo varón en una imponente mansión de la campiña inglesa. No eran precisamente ricos, cosa que disimularon haciéndose los excéntricos. Papá Mitford decía que no enviaba a sus hijas al colegio porque las harían jugar al...

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Comentarios a esta entrada

Sergio Bautista

Excelente. Lastima los errores de mecanografía a la hora de publicación, pero aun así excelente publicación e historia. Inspiradora.

Sergio Bautista

Excelente. Lastima los errores de mecanografía a la hora de publicación, pero aun así excelente publicación e historia. Inspiradora.

Su comentario

Juan Forn

Fundador de Radar, el suplemento cultural de Página 12. Su último libro se titula 'El hombre que fue viernes'.

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