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Breviario

Reflexiones sobre un deceso pontificio

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Algunos simplemente estamos negados para los juegos de azar. Aposté tres cervezas a Terry Schiavo y el Papa le ganó por cuatro días.

Sé que no soy el único que piensa que el Papa había muerto varios días antes del anuncio oficial. Tengo dos teorías que explican esta afirmación. La primera, que era necesario preparar la logística del funeral; la segunda, que una de las tres cervezas que perdí en mi apuesta ya estaba negociada con la Secretaría de Prensa del Vaticano.
 
Un amigo lanzó una hipótesis más osada: “El Papa no se murió”, dijo, “lo que pasa es que el titiritero que lo manejaba desde 1998 sufrió una lesión en la muñeca”.
 
Nadie pudo tener peor suerte que el príncipe Rainiero de Mónaco. Fuentes extraoficiales anunciaron que trató por todos los medios de morir antes que el Papa para que alguien le pusiera cuidado.
 
En su lucha por morir rápido, incluso le escribió al esposo de Terry Schiavo para que se encargara de cuidarlo.
 
Pero la vida tiene sus compensaciones. El príncipe Rainiero reinó durante 55 años. El Papa lo hizo durante 25 y NUNCA durmió con Grace Kelly.
 
En los altos círculos pontificios y de la realeza todos los eventos se relacionan. El príncipe Carlos aplazó su boda con Camila Parker para que no coincidiera con los funerales romanos. Camila estaba indignada: “Siempre tenemos que aplazar nuestro matrimonio hasta que entierren a alguien. Pensé que la princesa Diana sería la última, pero sigue sucediendo”.
 
Por mi parte, he insinuado a un par de conocidos que se postulen a cualquier vacante futura en Roma. A cambio sólo he pedido ser nombrado camarlengo. Primero, porque hasta la semana pasada descubrí que existía esa palabra; segundo, porque sería una oportunidad única de darles impunemente a los Papas un martillazo en la cabeza.
 
Luego supe que el ritual había sido cancelado. Una de las razones claves fue el descubrimiento, mediante exámenes médicos efectuados con tecnología de punta, de que los últimos cuatro papas habían muerto descalabrados.
 
El informe oficial decía: “Por trauma craneoencefálico severo”, pero ¿acaso no lo puede causar un martillo de plata?
 
Tambi&eacu...

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Ricardo Abdahllah

En 2013, ganó el Concurso Nacional de Cuento de la Universidad de Antioquia con 'El sol es siempre igual'.

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