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Muñeca de Mae West
Traductor
Andrés Hoyos
Edición N° 132

N° 132

Julio de 2012[ ver índice ]

Soy el tipo de chica que por lo general tiene la última palabra, y la primera también. He contado mis secretos de salud, sexo y percepción extrasensorial, y solo puedo decirles que funcionan para mí. He vivido de ese modo en Nueva York y en Hollywood, mientras actuaba en películas, obras de teatro y hasta en producciones efímeras de verano. La estación nunca me ha importado: verano o invierno ¡a ambos parece gustarles lo que hago!

Como verán, tengo mi filosofía particular.

Creo que un hombre en casa vale lo que dos en la calle, y que no hay chicas buenas que se echaron a perder, solo chicas malas que fueron pilladas.

Si el hombre es por naturaleza un animal sexual, siempre he tenido mis mascotas preferidas. Creo que la mejor forma de vivir es mantener la calma y cosechar los beneficios. ¡Nunca pasé por un apuro del que no pudiera escabullirme!

No creo que haya que ser un genio para tener éxito. Si un tipo tiene doscientos dólares y uno solo le deja dos, eso es restar. Si tu estuche de joyas está repleto y tienes que conseguirte otro, eso es sumar. En cuanto a multiplicar... bueno, ¡la que pueda responder esa está en tremendo lío!

Creo que es preferible que te miren de arriba abajo a que no te miren, y que una chica que mantenga los ojos bien abiertos es la que vale la pena buscar. Sé la diferencia entre un hombre bueno y otro malo, pero no he podido decidir cuál prefiero.

Cualquiera tiene obviamente el derecho a decidir su vida amorosa, incluso si va directo contra la pared. Lo que no me gusta es volar a ciegas.

Hay dos temas sobre los que no he hablado, así que ahí van.

En lo que atañe a las finanzas, recuerden que al pecado no lo afectan los impuestos.

Sobre las buenas maneras, déjenme decirles que una dama bien puede soltarse el pelo siempre y cuando el caballero se ponga de pie.

En materia de trato social, he estado en el Quién es quién y también sé qué es qué.

En cuanto a la última palabra, les recuerdo que siempre hay que reservar un amante para los días de lluvia... y otro para cuando no llueve.

Con amor,

Mae West

El anterior texto fue traducido de Mae West on Sex, Health and
esp (1975).

 

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