elmalpensante.com - Lecturas paradójicas

Artículos

Octavio Paz, redentor

La publicación de Redentores, el último libro de Enrique Krauze, ha desatado numerosas polémicas a lo largo y ancho de América Latina. A partir de esta obra, Roger Bartra analiza el peculiar caso del Nobel mexicano, quien luego de abandonar su militancia comunista de juventud osciló etnre un liberalismo de tono menor y una obstinada fe en la redención revolucionaria.

Octavio Paz 2
Edición N° 133

N° 133

Agosto de 2012[ ver índice ]

Medios

Imágenes

  • Octavio Paz 1
  • Octavio Paz 2

En la historia de las ideas del siglo XX hay momentos fascinantes que marcan la transición de algunos escritores y pensadores revolucionarios a una condición diferente y difícil de definir. La nueva condición puede ser liberal, utópica, libertaria, posmoderna o religiosa. Esta conversión ocurre generalmente en los momentos en que la tensión o la crisis política motivan a muchos intelectuales a meditar sobre su responsabilidad y su participación en los flujos políticos y sociales. Enrique Krauze, en su magnífico libro Redentores (Debate, México, 2011), se ha propuesto, entre otras cosas, examinar algunos de estos procesos de conversión o escudriñar los motivos que bloquearon la transición. Se trata de una colección de biografías de pensadores y líderes latinoamericanos; cada una es una pieza vívida y crítica, impregnada de entusiasmo personal por las ideas y los hechos. La prosa de Krauze es lúcida y la narrativa es apasionante. Le interesa, en algunos casos, observar el tránsito entre el comunismo y el liberalismo. ¿Cómo se pasa de la redención a la democracia? ¿Cómo se renuncia a la revolución para abrazar el liberalismo? ¿Qué es lo que detona el desencanto? La presencia o ausencia de este proceso de transición ha sido ampliamente discutida e investigada, especialmente en Europa. La vida y la obra de intelectuales como André Gide, Arthur Koestler, Jean-Paul Sartre, Jorge Semprún, Ignazio Silone y muchos otros han sido examinadas largamente. ¿Qué sucede en el espíritu de una persona que abandona alguno de los grandes mitos del siglo XX ligados a la redención, como el comunismo, el marxismo, la revolución, la liberación nacional o el hombre nuevo? Para reflexionar sobre este problema me referiré al largo capítulo que Krauze dedica a Octavio Paz, el más extenso y emocionalmente comprometido de todo el libro. No dejaré de mencionar algunas experiencias personales, pues he estado implicado en este proceso complejo de abandonar el mito de la revolución.

Octavio Paz sufrió una lenta conversión que lo alejó de sus convicciones radicales juveniles. Podemos observar otros dos casos paralelos, en los que encontramos el ejemplo paradigmático de una transformación casi perfecta (Mario Vargas Llosa) y la situación de un escritor que tercamente se ha negado a abandonar su castrismo (Gabriel García Márquez). La vida de Octavio Paz no se deja reducir a ninguno de estos dos extremos y Enrique Krauze se propuso investigar los laberínticos vínculos de Paz con la revolución. El resultado de esta exploración es una de las más agudas críticas que se hayan hecho al pensamiento político de Paz, una crítica sin embargo atenuada por la gran admiración que siente Krauze por el poeta. Para él, Octavio Paz no logró culminar su travesía liberal y se mantuvo siempre, hasta el final, como un revolucionario. No abandonó nunca totalmente su vocación redentora.

Una anécdota es ilustrativa. A principios de los años noventa, durante una cena, el escritor José Luis Martínez, buen amigo de Paz, le dijo: “Octavio, tú en realidad nunca fuiste revolucionario”. Paz se indignó enormemente. Krauze comenta que Paz “había practicado la revolución a través de la poesía y el pensamiento” y que en el poeta hubo siempre una llama revolucionaria viva. Por ello también afirma que “la democracia liberal no podía saciar a Paz. Era demasiado insípida y formal”.

Esto no quiere decir que Paz se hubiera quedado anclado en su marxismo y su cercanía a los comunistas de los años treinta y cuarenta. No se había atrevido a defender a André Gide cuando el escritor francés fue atacado en España por haber denunciado la represión stalinista, en el Congreso de Escritores de Valencia. Siempre lo lamentó. En cambio sí tuvo el coraje de confrontar el dogmatismo de Pablo Neruda, que en los años cuarenta era cónsul de Chile en México. Sin embargo, en esa época, dice Krauze, Paz “seguía arraigado, sentimentalmente, a la revolución campesina y zapatista, e ideológicamente a la revolución mundial profetizada por Marx”.

En El laberinto de la soledad, Paz expresa de manera fulgurante su amor a la revolución, a esa “súbita inmersión de México en su propio ser”. Krauze comenta que el poeta siempre pensó “que México había encontrado su camino en la revolución mexicana”. Cuando se publicó El laberinto, José Vasconcelos exaltó el hecho de que Paz rechazase el liberalismo, pero insólitamente le reprochó haber olvidado el impulso democrático original de la revolución, encarnado en el ideario de Francisco Madero. Krauze observa que esta crítica la hace un Vasconcelos simpatizante del fascismo, no un liberal, y comenta melancólicamente que “Paz comenzaría a entender el sentido de esa crítica en 1968”.

¿Inicia Paz en 1968 su travesía liberal? Después de tantos años de servir al Estado revolucionario mexicano, el poeta comienza a dudar y proclama su ruptura al renunciar como embajador de México en la India. Pero no renuncia al ideal revolucionario, aunque este ideal ya no será, desde luego, el de la revolución bolchevique ni el de la revolución cubana. Se vuelve un crítico ácido de los avatares de la revolución mexicana, pero no la abandona por completo. Aceptó que el gobierno de Luis Echeverría le había “devuelto la transparencia a las palabras” y cobijado por el ambiente de apertura comienza a publicar la revista Plural, donde colaboraba un amplio abanico de escritores. Sin embargo, Krauze hace notar que los “iracundos jóvenes de 1968 casi no tuvieron representación” en la revista y observa la ausencia de Gabriel García Márquez. No obstante, dice Krauze, Paz escribe para los lectores de izquierda, actitud que mantuvo toda su vida.
 

Ver Comentarios[ Clic para desplegar ]

Para poder comentar, debe ingresar a su cuenta o registrarse aquí

Edición actual Nº 140

edicion 140