Esta caricatura la hice en venganza por los numerosos chistes que Obregón me ha hecho en las gratas raniadas que he tenido la fortuna de compartir con él en su empolvada biblioteca.
Una vez me resultó con ésta: “Oíste Mico, cómo te parece que fulanito me estaba hablando bien de vos y tuve que sacarlo del error”.
Quienes disfrutamos de la amistad de Obregón tenemos que estar dispuestos a sus ocurrencias de humor negro, de las cuales somos víctimas sus compinches, su propia mamá y él mismo. Sospecho que es su manera de decir: porque te quiero, te aporrio...
Obviamente nunca he visto a Elkin en la cama, ni siquiera acompañado, y espero que Dios lo conserve aunque sea en formol. Supongo que Obregón cree en Dios, lo que dudo es que Dios crea en Elkin.
Por último quiero decir que Obregón es uno de mis caricaturistas preferidos y que sus caricaturas, sobre todo su bella historieta Los invasores, merecen ser conocidas por todos.