Ahora que se ha vuelto un lugar común profezar la muerte cercana del libro y pontificar sobre los milagros de la era digital, vale la pena escuchar la voz de un bibliófilo experto, con un ojo apuntando hacia la historia y otro hacia el futuro de esta maravillosa máquina.
Asociar el nombre de Mark Twain con algo distinto a los títulos de sus novelas resulta bastante inusual. Este ensayo inpedito revela una faceta poco conocida del escritor gringo y sus particulares opiniones acerca del género periodístico.
Ir acine puede tener consecuencias imprevistas. Por ejemplo, que empieces una larga, improbable y accidentada historia de amor.
¿Para qué sirve la literatura? Entre las muchas respuestas posibles a esta pregunta, la del autor de este ensayo pone el acento de reinventar el pasado.
Mientras los mortales rasguñamos millas de vuelo y esperamos las vacaciones todo el año, el actor y director gringo confiesa su amarga relación con la vida de viajero.
Vivió y amó intensamente hasta los 89 años. Murió en abril de 2009, cuando ya todos se habían muerto. Dejó 300 páginas de poemas y la pulcra certeza de que fue una de las grandes –grandes– poetas del siglo XX en lengua española.
Resulta fácil pensar en la universidad como la institución emblemática de la cultura libre. Visto más de cerca y con más cuidado, ¿cuánto hay de cierto en ello?