Portada: Fernando Vicente
Desde su infancia, el ilustrador español Fernando Vicente ha recorrido en múltiples cartografías el cauce de los ríos, el relieve acentuado de las orografías, los intrincados accidentes geográficos y las cambiantes fronteras políticas. Esta curiosidad largamente sostenida ha sumado a su versatil trabajo, como ilustrador y retratista, una extensa serie de mapas en los que se funden territorios reales con figuras mitológicas, siluetas animales y humanas y guiños literarios. El autor presenta este recorrido por su muy personal cartografía ilustrada.
A través de las calles y a lo largo de las páginas, el ritmo de la novelista neoyorquina es demoledor. En este ensayo, la autora vuelve sobre sus pasos buscando la semilla común de dos actividades curiosamente gemelares.
Cras cras, "Mañana mañana". El canto del cuervo guía este ensayo hasta el origen de una voz latina que paradójicamente nos llegó por vía del inglés, quizá un poco tarde.
La más reciente película de Fernando Trueba, un idilio musical animado que transcurre entre La Habana y Nueva York, lleva al autor –cinéfilo obsesivo– a un recorrido de varias décadas desde la obra fílmica del director español hasta su encuentro en Cartagena.
En los años cincuenta, la conmoción que era capaz de suscitar Susan Sontag poco tenía que ver con sus brillantes ideas. Brutalmente hermosa y adolescente, se encontró con H, otra enfant terrible. El testimonio de su largo y atropellado romance desnuda dos frenéticas vidas de mediados del siglo XX.
Escribió Ulises, Retrato de un artista adolescente, Dublineses... Pero, ¿quien se ha puesto a reparar en la voz o el oído musical de James Joyce? Este texto da cuenta de un talento poco estudiado del excepcional escritor irlandés.
Un preciso ejercicio literario en el que convergen pequeñas ficciones, tiranos históricos, orgías, pataletas, libros imaginarios y discos perfectos.
¿Existe una especie de menosprecio o prevención de los colombianos respecto a la ciencia? Estos prejuicios no son nuevos ni exclusivamente nuestros.
Escudriñar la correspondencuia ajena puede llevar a lugares insospechados, por ejemplo, de la curiosidad del columnista a un particular encuentro con Bioy Casares.
Casas apiladas con fachadas al antojo de los propietarios. No suena muy ortodoxo, pero puede ser una alternativa sensata para nuestra vivienda popular.
El origen de una acertada metáfora para la vida puede hallarse incluso en el recuerdo borroso de un cuento de ciencia ficción.
La visita del presidente norteamericano a sus vecinos del sur tuvo un perfil más bien bajo. ¿A qué vino Obama a Latinoamérica?
Una sutil coincidencia poética entre dos violentas catástrofes.
Los biocombustibles suelen generar simpatía. Pero, ¿qué tan sensato es quemar millones de toneladas de comida para echar a andar los carros gringos?