En la actualidad, lo bienpensante es profetizar que los días del libro están contados. No opina lo mismo el veterano editor de Random House, para quien la industria editorial está a las puertas de una revolución tan dramática como la de Gutenberg hace 500 años.
En el pasado Festival Malpensante, la cronista argentina leyó esta declaración de principios sobre lo que para ella es un perfil. Sin duda, mucho más que “una persona vista de costado”.
Los lazos entre una película y su música pueden llegar a ser tan estrechos que resulte imposible determinar dónde comienza una y termina la otra. Para la muestra, esta banda sonora.
Que un escritor gane el Premio Nobel de Literatura suele ser motivo de júbilo para sus compatriotas. El caso de Orhan Pamuk y los turcos es muy distinto. Una profesora gringa indaga en las raíces literarias y políticas de este malamor entre coterráneos.
¿Acaso están agotadas las formas de leer a García Márquez? Casi sesenta años después de haber sido escrito, un editor alemán rescata un cuento primerizo de nuestro Nobel y se atreve a hacer con él un experimento borgiano.
En 1914, un joven Vicente García, con sólo veinte años y tres libros publicados –que aún no firmaba con el apellido Huidobro–, escribió esta nota autobiográfica, publicada junto con otras prosas y ensayos en el libro Pasando y pasando: crónicas y comentarios. Las agudas críticas sociales del libro incomodaron a su familia, hasta el punto de que su abuelo quemó toda la edición, de la que sólo se salvaron unos cuantos ejemplares. En tiempos de “crímenes santos”, estas palabras desempolvadas del poeta chileno conservan vigencia casi un siglo después de haber sido publicadas por primera vez.
Como una sal de frutas, la combativa efervescencia de los blogs en sus primeros días parece haber terminado disuelta en humo, en sombra, en nada.