A través de un juego que comenzó hace veinte años, con el que ha llenado infinidad de cuadernos, el ilustrador más conocido del Magazine Littéraire descifra las claves de su oficio.
¿Hasta dónde llega el poder de un editor? La actual disputa legal entre la viuda de Raymond Carver y la editorial Knopf renueva la pregunta. Una vez más la sombra de Gordon Lish planea sobre los primeros libros del cuentista norteamericano.
La relación entre la cultura y la empresa privada puede ser nula, distante o provechosa para ambas partes. El autor repasa el caso mexicano, en una reflexión pertinente para lo que vivimos en el país.
El matrimonio entre erotismo y humor suele ser acechado por la censura. Obligada a refugiarse, esta pareja de placeres convive en los terrenos del arte y lo prohibido. Justo ahí la encuentra el autor.
El deseo de conocimiento o el ocio han llevado a los científicos a emprender experimentos tan absurdos como las hipótesis que los inspiran. Por lo que sigue a continuación, es cada vez más difícil afirmar que los errores enseñan.
Nuestra tradición editorial parece dominada por monjes cartujos, pues en ella casi no existe la poesía erótica. Los poemas que siguen provienen de los escondrijos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com). La mayoría fue copiada de manuscritos o de libros rarísimos y no está incluida en las extensas colecciones oficiales del poeta. El problema con los jocosos sonetos no para en lo arriesgado de la materia, sino en que algún experto podría disputar la autoría de Quevedo. Digamos entonces que si él no fue el autor de esos sonetos, ellos salieron de la mano de un contemporáneo suyo, obviamente muy buen poeta, que a lo mejor también nació en Madrid en 1580, fue amigo de Lope de Vega, enemigo de Góngora y por supuesto un gran malabarista con las palabras.
Antes de Chanel no existía la ropa deportiva. Antes de Chanel las mujeres sólo usaban el negro cuando guardaban luto, y nunca se ponían camisas de hombre. Antes de Chanel el tejido de punto sólo se usaba para la ropa interior masculina. Antes de Chanel el bolso se llevaba en la mano, no colgado al hombro. Antes de Chanel los perfumes se limitaban a esencias florales y no eran comercializados masivamente por modistos y diseñadores. Antes de Chanel los modistos y diseñadores no eran parte del jet set.