¿Qué tienen en común los escritores latinoamericanos invitados a Bogotá 39? Además del rótulo –un poco forzado– de “jóvenes”, en medio de la diversidad de géneros, estilos e influencias, un punto de encuentro: Roberto Bolaño. Desde la distancia, el autor mexicano recoge las voces de toda una generación, en esta radiografía que indaga en las raíces de esa enfermedad latinoamericana llamada bolañismo.
En libros como Kaputt y La piel, y también en lujosas cenas –siempre rodeado de espantados comensales–, Curzio Malaparte narró con brutal lujo de detalles los horrores de la Segunda Guerra Mundial, incluso antes de que terminara.
La primera novela de Hector Bisi, publicada por el sello Edith en 2011, fue escrita durante largos viajes por Río de Janeiro y La Habana. Es un retrato de la vida del muelle, las mujeres y la noche de dos ciudades convertidas en una.
En la superficie, buena parte de la poesía parece sembrada de floridas imágenes, conmovedores paisajes y dulces sentimientos. ¿Qué se puede encontrar al leer con lupa entre líneas?
A través de sus columnas en el vespertino Última Hora y de obras teatrales que inspirarían novelones, Nelson Rodrigues se convirtió en narrador de la comedia humana brasileña.
La obra de David Grossman se mueve entre la literatura y el periodismo. ¿Cómo salva esa distancia? En esta conversación, transcurrida en Cartagena durante el Hay Festival, el autor israelí revela sus claves narrativas.
El Financial Times ha preguntado a una serie de escritores los motivos que los llevaron a la literatura. En el caso de este ensayista inglés, los ojos de un sapo resultaron tan decisivos como las lecturas de Dickens y Orwell.