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Me dio la razón, Lista discutible, Las margaritas y Reseña con saña

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Me dio la razón

Qué bueno fue leer el artículo sobre las desventajas de una educación de élite. Nunca supe muy bien por qué abandoné la universidad; a veces creo que me faltó sensatez, pues me gusta la psicología y me gusta estudiar. Pero en este texto encontré varias razones que me ayudaron a entender un poco mejor mi decisión.

Aunque el sistema educativo colombiano dista muchísimo del norteamericano, hay prácticas que se replican: el imperio de la sociedad del mutuo elogio, los valores dosificados en términos numéricos –“dime cuál es tu promedio y te diré quién eres, qué puedes”–, la cómoda línea del menor esfuerzo y, por supuesto, la preferencia por un tipo de pensamiento específico.

No puedo decir que me arrepiento de los años que pasé allí. La universidad te estructura el pensamiento de la manera en que lo tienen estructurado las personas con las que seguramente tendrás que entenderte en el trabajo, esto te da las herramientas necesarias para interactuar con los demás. Más allá de eso, no creo que haga por uno lo que uno no puede hacer por sí mismo.

No sé si tuve la mala suerte de compartir mis años de academia con demasiada gente que estaba esperando que la universidad les hiciera el milagro de convertirlos en grandes profesionales por el solo hecho de ocupar una silla, leer las fotocopias a medias y decir lo que los profesores estaban esperando oír: la cuestión fue que me cansé. Me di cuenta de que tenía que aprender a pensar como las personas que, en el fondo, pensaban y creían cosas que no me gustaban. El día que entendí que el 4,5 que adornaba mi casilla del promedio no era lo que estaba buscando de la universidad ni de mí misma, me retiré y tomé el otro camino.

Mi pareja pasó por una situación parecida: estudiaba Administración de Empresas y se retiró para ser músico. Ahora, además de dedicar gran parte de su tiempo a ser intérprete, es profesor de la misma universidad de la que yo me retiré: las ironías de la vida.

Durante estos años hemos sacado varias conclusiones sobre nuestra decisión: no tuvimos que pasar por el incómodo tránsito entre los salones de clase y el terreno laboral, éste fue un paso que dimos sin mayores traumas. Hemos hecho lo que hemos querido, y no solo lo que nos ha sugerido la oferta de educación formal que...

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