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Reichl y la comida; Creativos muy creativos

Los lectores opinan. 

Reichl y la comida

Como suscriptor y lector regular de la revista, me sorprendió gratamente encontrar en el número 106 un artículo relacionado con la cultura orgánica y, para ser más precisos, con la gastronomía, la seguridad alimentaria y algo que descuidamos gravemente, la calidad nutricional de lo que comemos y bebemos.

En Colombia, a pesar del auge de restaurantes gourmet, escuelas, chefs, publicaciones especializadas, divos y divas de la cocina, cómo bien lo afirma la articulista Reichl, la ignorancia sobre el origen, calidad, inocuidad, trazabilidad de los alimentos, tipo de agricultura, beneficios sociales, respeto por el medio ambiente, huella de carbono y atención al consumidor responsable, otra figura exótica en nuestro medio, es abrumadora. Revisando las propuestas y planes de gobierno de todos los candidatos a consulta y presidenciales, apenas la del Partido Verde hacía una mención secundaria de la agricultura orgánica y la soberanía alimentaria. En la esfera de la salud pública, con un país que tiene un 40% de su población con sobrepeso y obesidad entre los menores de 30 años y que, según un alarmante estudio de la OMS, vivirán menos que nosotros, con el agravante de que terminarán sus días padeciendo enfermedades catastróficas y degenerativas, surgen estos terribles interrogantes: ¿Cuánto le costará esto al sistema de salud colombiano? ¿Porqué las autoridades en la materia, encabezadas por el locuaz ministro de Protección Social, no incluyen y promueven la calidad alimentaria y ambientes más sanos en ciudades y campos para prevenir lo que a futuro puede llevar a la bancarrota a cualquier país?
En Bogotá tenemos la oportunidad de comer decentemente en sitios pioneros como Bioplaza. Y hablando de negocios verdes, la ciudad estaría en capacidad de abrir un mínimo de 50 restaurantes con cocina orgánica y 25 supermercados ecológicos. La clave está en la educación y en cómo persuadir al público de que la mejor inversión que puede hacer por su salud consiste en alimentarse bien. Quizá así rompamos con ese yugo que, como muy bien lo describe la señora Reichl, corporaciones e intereses siniestros nos han impuesto.
 
Richard Probst Bruce
Presidente de la Asociación Colombiana de Agroproductores Ambientalistas.


Creativos m...

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