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El Malpensante

Breviario

Los aritos de Dayenka

Una investigación filosófica en torno al jardín infantil.

El 2002 fue un excelente año para el directorio telefónico. Los clásicos de siempre tuvieron su figuración en lugares más o menos similares a los de años anteriores, dejando así incólumes hitos de renombrada hidalguía: Don Eccehomo Ajiaco sigue figurando en las primeras páginas (83 para ser exactos) al lado de toda una extensa dinastía de Ajiacos que cuenta con un Fideligno y un Eufrasio. Encabezando la misma columna está la asertiva doña Lilia Eslava de Ajá. Sería incorrecto pensar que dichas “curiosidades onomásticas” (por llamarlas de alguna manera) son excepcionales en la obra. Hacia la página 2.254 hacen su entrada triunfal nobles familias como los Tobasura, los Tocarruncho y los Tocanchón. Considérese por ejemplo la gallarda estirpe de don Clodocindo Tocarruncho Piratova. El escudo de armas de la familia debe ser al menos una curiosidad para coleccionista. Lo más increíble es que en la familia del renombrado hay quien ha decidido hacerse pasar por italiano y así tenemos a don B. Tocarrunchi. Que él y los suyos me perdonen, pero me resisto a creer que los Tocarrunchi hayan emigrado de los serenos paisajes italianos para establecerse en el barrio San Jacinto de Bogotá, ni siquiera bajo la persecución fascista.

Pero quizá más difícil de digerir que los anteriores son los nombres que la imaginación de las psicopedagogas les han dado a sus jardines infantiles. Las verdaderas gemas en bruto del directorio se encuentran, entre otros, en los nombres de las clínicas veterinarias, las peluquerías y éstos, los centros de enseñanza en los que los pequeños colombianos enfrentan el proceso educativo por primera vez. Como si no bastaran las contusiones propias de la primera edad: la lonchera con un banano a medio negrearse, las primeras miradas inquisitivas del sexo opuesto, el alpinito caliente, etc... estas agobiadas criaturitas también deben enfrentar el trauma de recibir sus primeras letras en instituciones que llevan nombres como Jardín infantil cerito, Payasito bilingüe o en el peor de los casos Las Chiquibabies.

Considérense, por ejemplo, los siguientes nombres que conllevan una clara carga psicosexual. Antes de mencionarlos, debo advertir al lector que no me he inventado uno solo de ellos y que todos se encuentran en la pag. 1.146 del directorio telefónico de 2002, para cualquier escéptico sano que quiera verificar su existencia. Considérense entonces, por ejemplo, el Jardín Infantil Los aritos de Dayenka...

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Roberto Palacio F.

Es filósofo y autor de Sin pene no hay gloria(2008) y de Pecar como Dios manda. Historia sexual de los colombianos (2010)

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