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Cartas cruzadas

Correspondencia editorial entre John Kennedy Toole y Robert Gottlieb

Los intentos fallidos de John Kennedy Toole por publicar La conjura de los necios fomentaron la idea de que todos los editores le habían dado la espalda. Esta correspondencia entre el autor y el editor estrella de Simon & Schuster arroja nuevas luces sobre el mito.

Ilustraciones de Miguel Otálora

 

“The men who really believe in themselves are all
in lunatic asylums”.

– Chesterton

 

I

La conjura de los necios fue publicada once años después de que su autor, John Kennedy Toole, conectara una manguera desde el tubo de escape a la ventanilla de su auto, en un paraje solitario de Biloxi, Mississippi, en 1969.

La obra aún vive. Se ha convertido en un clásico de culto de la literatura norteamericana. Su protagonista, Ignatius Jacques Reilly, es uno de esos entrañables personajes que, a despecho de la excentricidad, el absurdo y la provocación, termina imponiéndose sobre la realidad. Treintañero adiposo y medievalista obseso, holgazán emérito, masturbador goloso, hipocondríaco crónico, pesimista confeso, renegado católico, zahorí terco y pedorro eximio, Reilly pasa sus horas en compañía de mamá viendo las aventuras del oso Yogui en la televisión, admirando la férrea moral de Batman y escribiendo unas notas dispersas a las que llama “cuadernos Gran Jefe”: una gran invectiva contra el mundo contemporáneo, la democracia norteamericana y “la causa del Clearasil”. Pero un evento desafortunado lo obliga a salir de casa y enfrentar la tragedia más urgente e inevitable del hombre moderno: conseguir trabajo. Una oferta laboral en un diario reclama un “hombre limpio, muy trabajador, de fiar, callado”, a lo que Ignatius vocifera: “¡Santo Dios! ¿Pero qué clase de monstruo quieren?”. En adelante, el mundo de Nueva Orleans cobrará vida a través de los sucesivos intentos de Ignatius por ganarse unos dólares; un mundo donde no se sabe claramente quién es el genio y quién el tonto.

Solo la insistencia de una mamá medio loca y obstinada, convencida de la grandeza de su hijo, permitió que la obra se salvara del completo olvido. Thelma Toole (“la persona más bizarra que jamás he conocido”, según el director de la editorial de la Universidad de Luisiana) acosó a diversos editores hasta lograr que La conjura fuera publicada en 1980, ganando el Premio Pulitzer el año siguiente. Era la segunda novela escrita por Toole (la otra, La Biblia de neón, l...

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Es profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.

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