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El Malpensante

Música

Medellín, cero tango

Andar y ver en pocas palabras

© Fridmar Damn • Corbis

 

Estamos acostumbrados a oír una serie de mentiras acerca del tango en Medellín. Mentiras que se repiten más que nunca todos los años por el mes de junio, el único del año en que se menciona el tema.

Que los bailarines locales son magníficos. Que Medellín es una ciudad muy tanguera, segunda capital mundial de dicho género musical, después de Buenos Aires. Que aquí se oye más tango que allá. Que aquí saben más de tango que los argentinos. Que los coleccionistas colombianos son de altísimo nivel. Que tenemos academia del tango e investigadores.

Empecemos por la danza. Han proliferado las academias de baile en las que los muchachos se entrenan en todo tipo de bailes, desde el “porro avanzado” (como me lo definió alguna vez un egresado de una de ellas) hasta el tango. Allí hacen una mezcolanza de piruetas y enredos que sacrifica la identidad de cada uno de los tipos de danza. Se pierde la belleza. Se pierde la elegancia. No hay ninguna individualidad, porque todos bailan de la misma manera, con las mismas maromas, los mismos gestos y, por qué no decirlo, con el mismo mal gusto. Se pierde la espontaneidad, porque todo es ensayado, adocenado, un amasijo de gimnasia, artes marciales y danza.

Siempre que veo a los de Medellín, con el estilo de tango espectáculo para turistas, me acuerdo de mi querida y admirada amiga Susana Fabrykant, recitadora de poemas lunfardos. Ella declama un poema de mi especial predilección, llamado “Che Tango”, que en uno de sus versos dice: “Lo que bailás ¿es corte o es karate?” (por cierto, ¿en el tan promovido Festival de Poesía de Medellín no habrá cabida para la poesía lunfarda, ya que somos una ciudad tan tanguera?).

Al hablar con los bailarines, se hace evidente que de tango saben muy poco, casi nada. No han leído ni un solo libro de tango. No conocen las orquestas y los cantores más representativos del género. No tienen verdadera pasión por el tango, sino por bailar. Bailar cualquier cosa, incluido el mal llamado tango electrónico, pero bailar.

En cuanto a que Medellín es una ciudad tanguera, nada más falso. He asistido a cuanto espectáculo de tango viene de Argentina y nunca he visto los...

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Jorge Iván Arango Lopera

Es ginecólogo obstetra y escribe, entre otros médicos, en el periódico 'Universo centro'.

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