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El Malpensante

Iceberg

Pablo y el mercader

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En el pasado mes de febrero, Belarmino Inguanzo escribió para la edición electrónica de la revista mexicana Letras Libres la siguiente nota sobre una escandalosa transacción que hubiera hecho historia, pero que afortunadamente no la hizo.

Ciudad del Vaticano. Verano de 1978. El papa Pablo VI se reúne en secreto con un marchand judío y le propone, sin rodeos, la venta de La Pietá, la escultura de Miguel Ángel, uno de los mayores tesoros artísticos de la curia. Pablo vi muere pocas semanas después.

No es una novela de John le Carré. Son las memorias del francés Daniel Wildenstein, el hombre a quien el Papa encargó la venta de una de las obras más famosas del Renacimiento para, según dijo, financiar obras de caridad.

“Debo hablarle de mi mayor preocupación: la pobreza en el Tercer Mundo”, dijo Pablo VI en una de las reuniones secretas de julio de 1978. “La gente está muriéndose de hambre, y nosotros reflejamos la imagen de un Vaticano sentado en un trono de oro. Es intolerable”.

Aunque Marchands d’Art, las memorias de Wildenstein, fue publicado en Francia hace un par de años, el escándalo recién llegó al Vaticano en los últimos días con la publicación de la edición italiana donde —¡oh casualidad!— faltan las tres páginas sobre la frustrada venta de la escultura. Según la revista Diario, la editorial italiana eliminó esa parte debido a la fuerte presión de la Iglesia.

La reacción del Vaticano fue inmediata. “La versión sobre la venta de La Pietá carece totalmente de fundamentos”, dijo el portavoz del papa Juan Pablo II, Joaquín Navarro-Valls.

Según la reconstrucción del diálogo hecha por Wildenstein, muerto en octubre del 2001, el Papa le dijo que la Iglesia debe estar dispuesta a darlo todo por los pobres. “Es precisamente por eso que lo necesito. Quiero pedirle que venda algo muy importante para nosotros”. Hasta ahí todo bien. Sin embargo, cuando Pablo vi le reveló que se trataba de La Pietá, Wildenstein palideció y rechazó el encargo.

La obra de Miguel Ángel, repuso el marchand, es patrimonio de la humanidad y venderla perjudicará la imagen de la Iglesia. “Además, ¿qué dirá la gente cuando se entere de que la venta fue negociada por un judío? Me crucificarán&r...

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