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El Malpensante

Breviario

Cosmoguía para mujeres de hombres malpensantes

 Una lectora que firma Tina M. O., no muy satisfecha al parecer con una pesadez publicada en el número anterior que presumía las respuestas que daría un hombre a las típicas preguntas que llegan a la revista Cosmopolitan, nos envía su versión de las respuestas al mismo cuestionario, dadas por ella a nombre de las mujeres encartadas con los lectores de esta revista. Luego de alguna cirugía plástica editorial, que incluyó una significativa liporeducción de peso, quedó lo que sigue.

 

Mi esposo quiere experimentar un trío sexual conmigo y con mi hermana.

No te afanes. Tú, que lo conoces más que nadie, sabes que aprendió a hablar de más (si no, no estarías con él). Si le es tan difícil satisfacer tus necesidades, podrás reconocer que la fantasía de tu hombre es sólo eso, una fantasía que él no sería capaz de realizar por más que quisiera. Así que ignóralo. Llama a McDonald’s, pídele su hamburguesa favorita y sufre de dolor de cabeza repentino al menos durante tres semanas, mientras perdonas su inocencia y le ves comer esas papitas que tanto le ayudan a aumentar su amada “fibra” corporal.

Mi esposo quiere que le haga sexo oral hasta el final.
Es normal que asuma esa actitud. Bien te habrás dado cuenta de que odia hacer esfuerzos y, además, la creatividad en la cama no le surge sin antes haberle dado uno que otro tequila y tenerle ampliadas las ilustraciones del Kamasutra. Así que respira profundo y no te lo tomes... en serio. Si lo haces una vez, él creerá que para ti es igual de placentero que para él. Recuerda esa vez que le hiciste a mano el jugo de naranja porque el exprimidor se había roto. ¿Acaso ha comprado uno nuevo? ¡No! Dice: “El jugo pierde las vitaminas si no se saca a mano”.

Mi esposo pasa la noche con sus amigotes.
Tu esposo encuentra en sus amigotes lo que tú hallas en tus amigas. Siempre es bueno que salga. Eso sí, no te encierres a esperarlo; te verá como algo seguro y volará lejos. Si él sale con sus amigos, pues tú haz lo mismo. Reúnete con todas y aprovecha para estrenar esa falda que tanto le encantó a tu hombre. Al poco tiempo, se habrá cansado del juego. Los hombres son muy territoriales y aunque presumen de seguros, en realidad odian ver su territorio desprotegido (léase: tú en un bar rodeada de hombres, con las mismas piernas al aire que lo enamoraron a él), así que se irá a casa temprano... a trabajar.

Mi esposo no tiene idea de dónde está mi clítoris.
Bueno, ¿crees que sí sabría que hacer si lo encuentra? Recuerda que conoce el lugar exacto donde están tus senos, tu cuello, tu boca, y sin embargo sus besos sólo fueron largos mientras concluía por primera vez el recorrido. Después, el resto de tu cuerpo sufrió la misma suerte del reloj que le regalaste en su cumpleaños. El día en que lo recibió, no podía...

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