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El Malpensante

Breviario

Mi hermano

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Parece que Pablo, mi hermano mayor, nunca más volverá a encontrar trabajo. Desde hace ya casi tres años que está en la casa, vagando. Él dijo que del último trabajo lo echaron porque su jefa era una inepta; según él, sus colegas en aquel colegio nunca entendieron las ideas que les planteaba. Además, agregó, a sus alumnos no les gustaba leer y él no estaba dispuesto a desgastarse con gente mediocre.

Antes de empezar a trabajar, mi madre le compró una chaqueta de corduroy marrón y varios buzos de cuello alto; todo escogido por él, obviamente. Y aunque el empleo le duró tan sólo nueve meses, hoy todavía los usa.

El viernes pasado, cuando entré a ese bar por equivocación, vi a mi hermano. Allí había mucha gente como él, todos mayores de treinta. Aunque ninguno de sus antiguos compañeros de colegio se dedicó a la misma profesión, todavía siguen encontrándose en los mismos lugares que estuvieron de moda cuando eran estudiantes. Todos ellos son ahora arquitectos, publicistas, presentadores de noticias y administradores de las empresas de sus padres. Mi hermano estudió filosofía. Cuando lo distinguí, estaba recostado a la pared, con una pierna doblada y la otra sosteniéndolo. Él hubiera preferido no hacerlo, pero su cabeza se movía involuntariamente de arriba a abajo con el punteo de “Paradise City” de Guns and Roses. “Parece un rockero de los ochenta”, pensé. Él dice que los bares lo inspiran; será por eso que cuando vuelve borracho a la casa, se pone a escribir esas historias que guarda sigilosamente dentro del cajón de su mesa de noche.

A veces, cuando nos sentamos todos a comer a la mesa, mi madre lo escucha atenta. A ella le gustaría hacer al pie de la letra lo que él dice. Lo que pasa es que no le entiende nada o no encuentra la manera de hacerlo. Antes de ese último trabajo también lo echaron de otros tres, por lo mismo, porque, según él, sus jefes eran unos ignorantes y en ningún lugar estaban dispuestos a cambiar “sus obsoletas metodologías de trabajo”. Hace algún tiempo mi padre le buscó empleo en la oficina de uno de sus amigos, pero él se negó argumentando que esas madrugadas no le permitirían hacer sus lecturas nocturnas. Además dijo que ese trabajo no correspondía a su área de conocimiento y que él no iba a perder los diez años que pasó estudiando en la Universidad de Antioquia. D...

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Natalia Maya Ochoa

Escritora, editora y periodista colombiana nacida en Medellín.

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