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El Malpensante

Breviario

Francesco de Roma

El 31 de marzo del 2000, el alcalde de Roma, Francesco Rutelli, le confirió a Chico Buarque el premio Roma-Brasilia, Ciudades de la paz. El famoso carioca escribió, directamente en italiano, el siguiente texto para la ocásión.

Tenía ocho años en febrero del 53, cuando desembarqué en Roma con mi madre y un montón de hermanos. Mi padre llevaba algunos meses allí, invitado por la Universidad de Roma, como profesor de estudios brasileños. Recuerdo que era muy tarde por la noche cuando entramos en el edificio de via San Marino, que papá nos había descrito en sus cartas. Yo encontré el apartamento un poco grande, demasiado viejo, demasiado oscuro, demasiado húmedo; y tenía un problema con la calefacción. Esa noche, con el abrigo puesto bajo las cobijas, permanecí inmóvil en la cama, los ojos abiertos.

Al otro día ya había salido el sol y todo era novedad. Había pasta, vasos de vino, estaba la via Nomentana, villa Torlonia, Porta Pia, pasaba el bus para Piazza Fiume, estaba el cine Capranica y el cine Capranichetta, estaba la Lollobrigida, daban Pan, amor y fantasía. Y corría en bicicleta por la avenida Gorizia, aprendía palabras hermosas como “calcio di rigore” (penalty), “rovesciata” (chilena), “Sampdoria”, “Sentimenti iv”, y aprendía palabrotas que les enseñaba a mis hermanas. Mi madre sabía hablar italiano bastante bien, salvo en el tema de los futbolistas y de algunas palabrotas, y mi padre tenía un cierto acento napolitano porque imitaba a Roberto Murolo cuando cantaba “Anema e Core”. Papá también se había conseguido una profesora de italiano, y tengo muy presente el día en que nos la presentó a la familia, más o menos con el mismo orgullo con el que nos había introducido en aquel edificio frío, polvoriento y medio derruido. La señorita, sin embargo, era muy joven, fresca, luminosa, con la piel muy clara, el pelo muy negro, los ojos enormes, y al mirarla entendí la palabra “desiderio”. Me habían explicado que Italia era un país pobre, recién salido de una guerra atroz. No nos llevaban a estudiar en una escuela italiana porque la enseñanza no era satisfactoria, o eso decían. Nos matricularon en la Notre Dame International School, y yo siempre pensaba en mi padre que, venido de tan lejos, tal vez no era un profesor satisfactorio, o daba clases en un colegio atroz. El mío era un colegio donde se hablaba inglés, se leía a Mark Twain y se jugaba al béisbol.

Cuando la pelota caía más allá del muro, cosa que pasa cada rato en ese extraño deporte, a mí me tocaba ir a buscarla calle abajo por via Aurelia o pedírsela al jardinero de un...

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Poeta, músico, dramaturgo y novelista brasileño. Nació en Rio de Janeiro el 19 de junio de 1944.

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