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El Malpensante

Ficción

Mediocristán es un país tranquilo

Una reflexión sobre el escritor y su obra. "Soy la cosa que soy, dice el poeta."

Ilustraciones de Santiago Guevara

 

Tu premio será muy grande
Génesis 15, 1

Para Álvaro y Álvaro,
en orden alfabético.

Para Camila, Bruno, Lucas,
Matilda y Alicia,
en orden cronológico.

 

1.

Tener a quien echarle la culpa es casi un derecho fundamental.

Mi abuelo se quejaba de que su padre le había impedido ser lo que quería ser.

Mi padre se quejaba de que yo le había impedido ser lo que podía ser.

Yo, en cambio, no puedo culpar a mi padre de mis elecciones profesionales y ningún hijo vino a importunar los me-jores años de mi juventud.

Soy la cosa que soy, dice el poeta.
  

2.

Ser. Querer ser. Poder ser.

El mayor filósofo existencial de la historia, un predicador anónimo del siglo III a. C., bastante más claro y honesto que sus con frecuencia ininteligibles herederos, ya advirtió que tales cosas carecían de sentido: no hay afán o ambición que no sea vano. Sin importar qué seas y, aún menos, qué hayas querido o podido ser, el final es el mismo para todos: el rey y el mendigo, el sabio y el necio, el probo y el taimado.

Las generaciones pasan. La tierra permanece. La memoria es frágil.

Por desgracia, saber que algo es vano no siempre lo hace menos deseable. E incluso los llamados a proclamar la va-nidad de todo bajo el sol vivimos en un mundo (un mundito, un mundillo) en el que la sabiduría es una competencia por ser el tipo que puede construir más frases de aire erudito (“el mayor filósofo existencial de la historia”, etc.) para sazonar sus perogrulladas.
  

3.

En ocasiones, tener un culpable es la mejor excusa.

Mi abuelo decía que en su época las decisiones las tomaban los padres y eran indiscutibles. Es cierto que había quienes desobedecían a sus progenitores y se marchaban de casa para buscarse la vida, pero esos eran malos hijos cuyo ejemplo habría sido un error seguir. Mi padre, en cambio, decía que el problema de su época era la falta de información. Eso significa, supongo, que mientras tener hijos era una consecuencia natural del instinto, para saber evitarlos se nece-sitaba entonces...

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Luis Noriega

Radicado en España desde hace más de 15 años. En 2013, publicó su último libro 'Donde mueren los payasos'.

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