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El Malpensante

Columna

La Hermandad del Osito

A pesar de sus cuchicheos y pataletas, quizá las adolescentes puedan enseñarnos algo sobre el silencio.

 

© Image source | Corbis

 

Las niñas tienen miedo. Siempre lo han tenido (al menos desde que se inventó la juventud, hace unos tres siglos) y siempre lo tendrán. Las jovencitas de doce, trece años, tienen miedo, y es tan natural que parece increíble que logren engañarnos con sus desplantes, sus faldas cortísimas, sus noviazgos precoces, la actitud de tedio y desdén con que pretenden conjurarlo. El paso desde una niñez dulce, doméstica e inocente a la trastabillante adolescencia y la rutinaria adultez es una de las experiencias más potentes y a veces más duras de la vida entera. Para los hombres también, pero para las niñas, postulo, afirmo, aseguro: más.

Si es casi de ciencia ficción. Tienes un cuerpo, el tuyo, el de siempre, el que todo el mundo conoce, y de pronto tienes otro, un cuerpo nuevo, con ondulaciones desconocidas, extrañas proporciones y oscuridades donde antes había lisura y olor a infancia. El increíble Hulk en cámara lenta. La Mujer Maravilla en el dormitorio. La llegada del período en las niñas suele ser celebrada por algún adulto de la familia, muchas veces el padre, y con la mejor de las intenciones, con un emocionado “Ya eres una mujercita”. No imaginan el terror que produce esa frase. Es tanto lo que supone, lo que parece venirse encima cuando se es apenas un proyecto de mujer grande. 


Como un auto en rodaje (aunque eso ya no existe, parece), muchas niñas se retraen a la melancolía sin objeto o en cambio chirrían, actúan destempladamente, se sobreactúan. Creo que es por la presión del entorno, por lo desconcertante de las reacciones a los cambios físicos y el brote del interés sexual; es demasiado para unas emociones nuevitas, balbuceantes, no templadas todavía por la experiencia y la mentira.

Como viví por supuesto ese largo e invisible rito de paso, y hoy lo adivino en una niña que se parece a mí, nunca he podido olvidar un relato de Steven Millhauser que sin decir nada de esto lo dice todo. El cuento se titula “La Hermandad de la Noche” y se presenta como una serie de testimonios acerca de unos hechos que tienen trastornado a un pueblo cualquiera de los Estados Unidos más provincianos: las niñas de ese pueblo, las hijas adolescentes de la respetable clase m...

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Andrea Palet

Dirige el Magíster en Edición de la Universidad Diego Portales. Tiene una editorial que se llama Libros del Laurel

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