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El Malpensante

Ciencia y tecnología

Las promesas incumplidas de internet

Traducción de Hernán D. Caro

En la era de internet todos pueden hacerlo todo. Todos pueden ser a la vez editores, autores y periodistas. Todos pueden participar, todos pueden ganar dinero. Ese es el mantra. Aunque ninguna de estas afirmaciones ha probado ser correcta, todavía hay quienes las repiten como loros. ¿Quién se beneficia en realidad de esta ideología? 

Ilustración de Diego Patiño

 

¡Oh, qué crepúsculo tan luminoso hemos dejado pasar! Todo  el mundo tenía sobre su escritorio  o  en su bolso aparatos que le daban más posibilidades de comunicación que las que tenía el presidente de Estados Unidos hace veinte años; un par de euros y cualquiera hubiera podido convertirse en un estudio de televisión o una editorial. Todos decían que todo  era posible, pero  desaprovechamos la oportunidad. Casi nada pasó de ser un sueño, un propósito, una estrategia; casi todo se estrelló contra alguna pared y se deshizo en el olvido. Un desastre, hay que decirlo, o  quizá un mensaje ilusorio  que, ahora que despertamos, debería dejar mucho que pensar.

No voy a hablar de la crisis de los periódicos. Hoy que, tras la insolvencia del periódico Frankfurter Rundschau y el cierre del Financial Times Deutschland, el discurso público, lleno de automatismo pavloviano, usa términos como “oportunidades desaprovechadas”, “modorra”, “crisis” e incluso “decadencia” –no siempre inadecuados, pero siempre empleados de forma dogmática–, es hora de examinar quiénes están a bordo de este barco. Hagamos un recuento para los durmientes: diez años de internet comercial, diez años de economía de la información, cinco años de teléfonos inteligentes y por lo menos veinte años de la ideología correspondiente promulgada por los intelectuales de la red, esto es, de la buena nueva del autoempoderamiento de todos y todas como representantes de la opinión pública y de la participación individual. ¿Y qué resultó, por ejemplo en Alemania, de esta euforia del todo-es-posible-para-todos? ¿Cuán verdaderas eran las tesis sobre una tecnología que transformaría las relaciones sociales y económicas? ¿Cuánto de lo anterior no era más que el golpe publicitario más grande de la historia, proveniente de Silicon Valley?

 

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Comentarios a esta entrada

Elián Barreto

Internet después de todas sus promesas utópicas acabó siendo dominado por todos aquellos que planeaba desafiar, muy bien artículo.

Su comentario

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Actualmente es coeditor del periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung.

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