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El Malpensante

Breviario

El mundo se divide

La columnista chilena frente a la línea de las polaridades extremas.

© Corbis

 

El mundo se divide en dos clases de personas, las que se leen las instrucciones y las que no se las leen. Las primeras suelen ser más hoscas o más tímidas, más reconcentradas quizás, menos fogueadas o diestras en el baile social, y se leen las instrucciones (del avión, del champú, de los juegos, de la cámara nueva, y las reglas del tránsito, los menús, los horarios) para no caer, para no fallarle a la sociedad, para ser más autónomas, para molestar menos, porque así les enseñaron, porque no son genios y necesitan leer las instrucciones para hacer las cosas bien. Lo que incluye la rebelión y la lucha por nuevas reglas, nuevas y más límpidas instrucciones.

Las personas que no se leen las instrucciones tienden a ser más expansivas, en el sentido de ocupar el espacio que les toca en el mundo y un poco más también. En el restaurante, no miran el menú repleto de explicaciones y variaciones en dos idiomas, sino que piden al camarero que se las repita: “¿Qué se puede comer?”. Suelen preferir el atajo al método, la trampita simpática a la ley. Cuentan por defecto con el tiempo ajeno, y les da por pensar que las instrucciones son para otros, no para ellas.

El mundo se divide en dos clases de personas, las sanas y las que se van suicidando de a poquito, con hábitos insalubres como dormir poco, recordar cosas tristes y tener una imaginación esplendorosa para la catástrofe. A estos suicidas de la lentitud les gusta todo lo que contamina: fumar, beber, saber cosas inútiles. Y todo sin sana medida: el manjar a cucharadas, el gimnasio como anatema, la procrastinación como profecía autocumplida.

El mundo se divide en dos clases de personas, las que usan el computador como televisor y las que lo usan como enciclopedia. Las que han leído a los rusos y las que no los han leído. Las que no soportan el silencio ni el olvido, y las que no soportan el ruido ni el presente. Las que hacen lo que sea para salir en la foto, y las que sacan la lengua o voltean la cara para estropear la foto.

Los enamorados auténticos, los enamorados perdidos, también dividen el mundo en dos clases de personas y cosas, y le dicen al objeto de su afecto: a) tú b) el resto del planeta, la muerte, el futuro.

Pero no. No me haga caso. Estas f&oacu...

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Andrea Palet

Dirige el Magíster en Edición de la Universidad Diego Portales. Tiene una editorial que se llama Libros del Laurel

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