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El Malpensante

Arte

Los muros de la revolución

Graffiti político en Egipto

El poder que ha experimentado el grafiti en Egipto confirma las diversas formas que toma actualmente la protesta social en el mundo.

 

“Están borrando los grafitis de la calle Mohamed Mahmoud”, dijeron que un mensaje de alarma enviado por Ahmed Kamal desde el centro de El Cairo. Quince minutos después, una esquina adyacente a la Plaza Tahrir –epicentro de la revolución que en 2011 derrocó a Hosni Mubarak y terminó con tres décadas de dictadura en Egipto– se llenaba de curiosos, de jóvenes indignados y de grafiteros.

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Era una mañana de mayo de 2012, la víspera de la primera elección presidencial democrática en la historia de Egipto, cuando empleados municipales llegaron a cubrir de blanco los emblemáticos murales. Ahmed y otros estudiantes que pasaban por la plaza impidieron que el personal municipal eliminara los dibujos dedicados a las madres de los manifestantes desaparecidos durante las protestas de Tahrir. Inmediatamente, artistas espontáneos y reconocidos grafiteros se pusieron a trabajar sobre los muros recién lavados. Para esa misma noche, ya habían emergido imágenes renovadas de los mártires de la revolución –con alas angelicales–, y de los miembros de la Junta Militar –con rostros de calavera–.

Durante lo que se conoce en Occidente como la Primavera Árabe, las paredes de los edificios decimonónicos en el centro de El Cairo hacían eco de las arengas y quejas de los manifestantes. Eran un reflejo de la incertidumbre política y en ellas se podían leer las expectativas y aspiraciones libertarias de millones de ciudadanos que pedían a gritos un cambio de régimen. Según la escritora Soraya Morayef, los mensajes y dibujos en las paredes aparecían antes como casos aislados, hasta que en febrero de 2011, en el punto más álgido de las protestas de Tahrir, esta expresión surgió como alternativa urgente de comunicación cuando el régimen bloqueó todas las señales en la plaza, dejando a miles de manifestantes sin teléfono, sin internet y completamente aislados de los medios.

Después de la caída del dictador, al tiempo que se consolidaban los movimientos sociales, la subcultura del grafiti se fortalecía con cientos de jóvenes adeptos que ahora utilizaban las paredes para contar los abu...

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