Google+
El Malpensante

Iceberg

Fondos para El Malpensante

Una aclaración sobre nuestra campaña de frundraising.

 

En octubre  El Malpensante cumplirá 18 años, todo un récord para una revista literaria y de periodismo narrativo en Colombia. Han sido 18 años de diversión, de polémica y de aprendizaje, tanto para los lectores como para los editores. En 1996 creíamos que nos las sabíamos todas. Obviamente no había tal. Teníamos apenas las ilusiones adecuadas y las ganas suficientes para no sucumbir en el intento.

Algo con lo que no contábamos era nuestra creciente soledad. El Malpensante, sin que ello entrañe ningún mérito, es a estas alturas la única revista de alta cultura que queda en el país. Nadie más publica en papel, y para el amplio público, cuentos, ensayos, poesía, debates intelectuales de fondo y el resto de géneros que son usuales en nuestras páginas. Sí, está Arcadia, pero sin pretender desconocer sus cualidades, hay qu e decir que esa revista se dedica más que todo a la divulgación cultural y a dar noticias. También debemos mencionar unas cuantas publicaciones universitarias pulcras y de buena calidad, como la Revista de la Universidad de Antioquia, con la aclaración de que tienen un alcance limitado. En fin, otras al menos publican crónicas como lo hacemos nosotros; bien por ellas.

Varias veces el Estudio General de Medios ha registrado que tenemos más de 100.000 lectores y nos siguen en Twitter 440.000 personas. Es preciso subrayar allí, además, una diferencia crucial con el resto de las revistas locales y es que el 40% de nuestros seguidores vive fuera de Colombia, lo que ratifica que contamos con una considerable influencia internacional. Nuestra página en Facebook tiene más de 395.000 likes. Somos, por mucho, la principal marca cultural colombiana en las redes sociales y nos conocen y nos leen las personas más influyentes del país. Sin apenas darnos cuenta, nos fuimos convirtiendo en una institución importante.

Por eso resulta todavía más difícil entender que haya sido tan complicado financiar un proyecto como este. Esa, sin embargo, es la cruda realidad: seguimos cargando con un pesado déficit. Sería largo detallar lo que hemos hecho a lo largo de los a&ntild...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

Febrero de 2014
Edición No.149

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

El vallenato se tomará el mundo


Por Consuelo Araújo Noguera


Publicado en la edición

No. 205



La reputada crítica Marta Traba lanzó dardos contra el género que la Cacica amaba, y esta se le midió a la pulla con una mordaz y cómica respuesta. [...]

¡Viva la revolución!


Por Malcom Deas


Publicado en la edición

No. 204



Así se llama el último libro de Eric Hobsbawm sobre Latinoamérica, que un colega cáustico desmenuza y destruye con celo de historiador. Dos versiones británicas de n [...]

Anancy en la literatura oral afrodescendiente


Por Quince Duncan


Publicado en la edición

No. 214



Cuentos en versiones de Fabio Eusse   Para corregir a los niños traviesos, en la isla tienen a una araña mucho más astuta y truculenta que el Coco. Mitos y leyendas isle&nt [...]

Yo no maté a Rubén Blades


Por Daniel Centeno Maldonado


Publicado en la edición

No. 204



Perfil del abogado, ministro y cazador de zombis que revolucionó la salsa. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores