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El Malpensante

Columnas

La jubilación de las prostitutas

Mientras las bailarinas de striptease y las actrices porno tienen derecho a seguridad social, las prostitutas se ven obligadas a extender sus carreras hasta la vejez o ingeniárselas para sobrevivir durante el retiro. ¿Cómo resolver esta situación en países donde el trabajo sexual no está claramente regulado? 

© Moodboard • Corbis

“Con muchas miradas, todos los errores saltan a la vista. Alguien  encuentra el problema y alguien más lo entiende”.

Linus Torvalds 

Gloria poyatos es la titular de un juzgado de lo social en las Islas Canarias. Años atrás, para su tesina, hizo una minuciosa revisión del régimen legal y la jurisprudencia laboral sobre la prostitución en España y Europa. Su objetivo primordial era identificar los obstáculos existentes para que una mujer vinculada voluntariamente al oficio pudiera inscribirse en la seguridad social, hacer aportes y pagar impuestos.

Consideraba inaudito que se tratara de la única actividad para la cual ese derecho universal no estaba protegido. No entendía la paradoja según la cual, buscando proteger la dignidad de las mujeres –un objetivo colectivo y etéreo–, se privaba “de una parte de la misma a la prostituta, tratándola como incapaz o menor, negándole su poder de decisión gracias al poder impuesto por una colectividad”. Le sorprendía esa “sacralización del sexo” que hace que pueda haber “aceptación laboral y social, sin cortapisa alguna, de las bailarinas de striptease, las denominadas go-go girls, las trabajadoras dedicadas a la pornografía o las telefonistas de las llamadas líneas calientes”, pero no de la prostitución. Le parecía insólito que para las mujeres de los locales de “alterne”, donde reciben una comisión por el licor que consumen invitadas por el cliente, esta parte fuera reconocida laboralmente pero el pago por la relación sexual quedara en el limbo tributario y legal. Encontraba particularmente chocante que una actriz porno, que también recibe una remuneración por tener coitos, sí pudiera tener estatus legal y reconocimiento laboral simplemente porque quien le paga es un productor de cine y no un parejo sexual.

En su revisión de las sentencias de distintos tribunales encontró un caso clave, en el que Mesalina, una asociación de empres...

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Mauricio Rubio

Columnista de El Malpensante y La Silla Vacía. Es investigador de la Universidad Externado de Colombia.

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