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Columna

El Estado colombiano: de católico a cristiano

La Constitución de 1991 fue el resultado, entre otras razones, de un gran esfuerzo por establecer un Estado laico. A pesar de las reformas, el reciente escándalo de los Piraquive ha arrojado luz sobre el hecho de que la política colombiana cada vez es menos católica, pero más cristiana y corrupta.

María Luisa Piraquive durante una conferencia en Estocolmo, 2013


"Hace falta estar afuera para ver lo que hay adentro".

                                                   Georges Sorel

Lo diré de manera resumida: con la Constitución de 1991, no pasamos de un Estado confesional a uno laico. Más bien pasamos de un Estado católico a uno cristiano. Admitiré que esto no es culpa apenas del texto constitucional, sino de las tozudas realidades sociales y políticas. Y añadiré que aunque ese hubiera sido un progreso, dejó sin resolver el problema de fondo.

Para empezar, el problema no estaba en la Constitución, sino en el Concordato.

No obstante la retórica de la anterior Constitución (“Dios, fuente suprema de toda autoridad”, “la religión católica, religión de la Nación”), ya desde 1886 se había establecido la libertad de cultos: “...nadie será molestado por razón de sus opiniones religiosas, ni compelido por las autoridades a profesar creencias ni a observar prácticas contrarias a su conciencia”, decía el texto original de Núñez.

En cambio, el mismo artículo autorizó la firma de convenios entre “el Gobierno y la Santa Sede para regular las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica”. De aquí siguió el Concordato de 1887, que concedió privilegios y monopolios a esta iglesia en temas tan decisivos como el matrimonio, la educación y los “territorios misionales”. El Concordato ya había sido modificado (o suavizado) en 1974, y veinte años más tarde, en 1993, la nueva Corte declaró inexequibles 16 de sus 32 artículos. Digamos pues que a lo largo de un siglo el Estado colombiano ...

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Hernando Gómez Buendía

Columnista de El Malpensante. Es también director de la revista digital www.razonpublica.com.

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