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El Malpensante

Breviario

Razón y sinrazón de las justas literarias

    

©Pete McArthur | Corbis

 

Los trovadores franceses y los ateneos de provincia los llaman o los llamaban con uno de esos nombres que se pronuncian ladeando un poco la sonrisa: juegos florales. El nombre, sin embargo, tenía su sentido ya que a los bardos ganadores se les entregaba una pequeña flor. Tal flor era artificial, pero de oro, por lo que no era imposible intercambiarla por un beso real con alguna doncella o doncel de esos que siempre andan detrás de aquilatados versos y alborozados vates. Ganar los juegos florales significa ganar prestigio, flores y alabanzas, quizás besos, y por eso siguen y seguirán existiendo.

 

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Héctor Abad Faciolince

Entre sus últimos libros se encuentran 'El olvido que seremos' y 'El amanecer de un marido'.

Noviembre de 2014
Edición No.158

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2

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3

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4

Un débil abrazo

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5

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1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

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Loca carrera de los optimistas

Por

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El pasado siempre tiene muchas lecturas posibles, y varios interesados en manosearlo. En Venezuela se viene reinterprentando la historia sin mucho tacto, lo que tiene implicaciones muy directas en la [...]

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