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El Malpensante

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Hermann Nitsch: vísceras y sinfonías

A propósito de Sinfonía für Mexiko City, la obra sinfónica del artista vienés Hermann Nitsch, y su polémica exposición en el Museo Jumex de Ciudad de México.

"Aktion 135", de Hermann Nitsch. © Olivia Prendes | Cubadebate

 

Nadie sabe si los mexicanos estaban muy pendientes de la resurrección del Accionismo Vienés. Exégetas de la destrucción en el arte, mutiladores de seres vivos, creadores de violentas ceremonias báquicas, los Accionistas se encargaron, en los años sesenta y setenta, en internarse en el escupitajo, el baño de sangre, los ríos de pintura sobre el piso, en una colección de desnudos bañados en el frenesí del desastre. Poco a poco, sus miembros fueron creciendo y sus afanes por desbaratar los andamios de los museos y sus alrededores se fueron generalizando, hasta el punto de que, hoy por hoy, cada cierto tiempo, el arte necesita de posturas iconoclastas similares, para que la provocación y el escándalo continúen pareciendo la forma más efectiva de mantener viva la historia del arte: convirtiendo el acabose en el mejor remplazo de la desaparecida Belleza.

Pero los tiempos pasan y los iconoclastas cambian de nombres: a veces se llaman Living Theatre, a veces Bob Flanagan, a veces Rudolf Schwarzkogler, a veces Rosemberg Sandoval. La piel de los artistas muta sin contemplaciones y sus acciones se convierten en la vida misma. O son asimilados por el establishment, o terminan escondidos debajo de las camas presas del pánico o simplemente se suicidan. Otros, como en el caso del gran artista vienés Hermann Nitsch, pasan del Accionismo a la santidad. Y lo que antes podía ser leído como una forma inmisericorde de épater les bourgeois, hoy por hoy se presenta como la síntesis del trabajo de un anciano venerable que, aun untándose de la sangre de las vísceras, puede convertirse en una suerte de San Pedro de los avernos, mezcla de Walt Whitman y Claude Monet, elevado al santoral de los maestros gracias a la indeclinable profundidad dionisiaca de sus provocaciones.

Quién iba a pensar que, tarde o temprano, la vida terminaría pasándole la cuenta. Las últimas semanas del mes de febrero de 2015 en la capital mexicana, el escándalo ha corrido por cuenta de una exposición antológica de la gesta sangrienta de Hermann Nitsch en el Museo Jumex. Hoy en día, sólo basta que una voz se levante, para que la intolerancia estalle como un reguero de pólvora, hasta el punto de obligar a los responsables de una muestra ...

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Sandro Romero Rey

Trabaja como profesor en la Facultad de Artes de la Universidad Distrital. En 2010 publicó 'El miedo a la oscuridad'.

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