Google+
El Malpensante

Artículo

Simpatía por King Kong

La fama atropella en el momento menos pensado. Un buen día la música de un amigo tuyo empieza a sonar insistente en la radio y te deja con los crespos hechos para el resto de la vida. Algo así pasó en la historia de Cecilio Mendivil. En la mitad de todo quedó flotando un mambo memorable.

Invitado Festival Malpensante 2009

UNO

El hombre que descubrió a Pérez Prado estaba acuclillado en la plataforma de descarga de camiones. Era un negro sexagenario, calvo y con gafas oscuras a lo Ray Charles alzadas sobre la calva. Compraba yuca a los tipos de un camión.
 
A su lado, en el suelo, había un racimo grande de plátanos verdes y otro, más pequeño, de guineos pintones, además del montón de yuca recién llegada, terrosa todavía. Con un cuchillo verdulero, muy pequeño, el descubridor de Pérez Prado cortaba los tubérculos en trozos manejables y los limpiaba con la mano desnuda antes de meterlos en un gran saco de sisal.
 
Y todo el tiempo en cuclillas, como un parlamentario yanomami que se agacha a la entrada de un shabono ajeno, dispuesto a permanecer así durante horas. Pero había algo ávido y apremiado en sus manejos. Se anticipaba al paso de la gente, se apartaba de su camino, siempre en cuclillas, sin mirarla y con una idiota sonrisa de disculpa que nadie llegaba nunca a ver. Entonces Chapman, a mi lado, dijo lentamente: “El-hombre-que-descubrió-a-Pérez Prado”.
 
Sonó dolido y estoico, sonó sabio y resignado. Me volví a mirarlo. Soplaba su café para entibiarlo y señalaba con la bemba a alguien a mis espaldas. Tomábamos café de pie y de espaldas al mostrador de la arepera, y mirábamos en silencio el ajetreo del mercado de Quinta Crespo al paso que amanecía, cuando Chapman soltó esa frase que parecía un encabezado de la revista Latin Beat.
 
“¿Ese que parte y limpia la yuca con un cuchillito? ¿Ése es el-hombre-que-descubrió-a-Pérez Prado?”, exclamé, y Chap­man alzó las cejas, feliz de haber hallado a alguien que no hubiese escuchado todavía la Leyenda del Esquinazo.
 
Desde que la escuché tuve por cierto que Dámaso Pérez Prado, el llamado “Rey del Mambo”, había dado esquinazo a Cecilio Mendivil, el hombre que lo sacó de la nada, lo llevó a México y le allanó el camino de la fama y la fortuna.
 
La versión canónica de la Leyenda del Esquinazo —fijada por Chapman— quiere que Pérez Prado atraviese una mala racha en La Habana d...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Ibsen Martínez

Tiene una columna semanal en El País de España. Su última novela es "Simpatía por King Kong".

Enero de 2007
Edición No.75

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Hitos de una discografía vallenata


Por


Publicado en la edición

No. 205



Basado en la conferencia “historia discográfica del vallenato II”, de Osvaldo Sarmiento, que tuvo lugar en la biblioteca nacional de Colombia el 11 de octubre de 2018.  [...]

La teoría del marinero holandés o Welcome to Babylonia


Por Andrés Hoyos


Publicado en la edición

No. 203



Dossier de Ficción [...]

Esto no es una manzana


Por Claudia Steiner


Publicado en la edición

No. 206



¿De qué manera la gran industria cambió nuestra vieja relación con los alimentos y los actos sociales de cocinar y sentarse a una mesa? [...]

Growing up americano


Por Christopher Tibble Lloreda


Publicado en la edición

No. 203



La outside story de un hombre criado como extranjero en su propio país, contada en el spanglish que le es natural. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores