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El Malpensante

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Volar sobre la tierra

El milagro de la velocidad jamaiquina

Usain Bolt y sus compinches han hecho de las pruebas de velocidad un mal negocio para los atletas que no provienen de Jamaica. Curiosos y envidiosos se han dado a la tarea de indagar en las razones de esta hegemonía. ¿Superioridad genética, rezago cimarrón o, simplemente, en la isla correr es la forma más segura de salir de la pobreza?

© Lan Walton • Getty Images

A LAS SIETE Y MEDIA DE LA MAÑANA, la mujer más rápida sobre la Tierra tiene prisa. Shelly-Ann Fraser-Pryce se ha rapado la cabeza y la cubre con un gorro de lana. En unos meses, cuando luzca las flores amarillas con las que suele tocarse el cabello, quizá se encuentre consiguiendo algo nunca visto: una corredora que gana en tres Olimpíadas consecutivas la medalla de oro en los 100 metros planos.

Después de dos semanas de descanso, Shelly ha vuelto a los entrenamientos en la cancha de atletismo de la Universidad de Tecnología de Jamaica (Utech), donde entrena el mvp Track & Field Club, equipo al que también pertenecen estrellas como Nesta Carter –9,78 segundos, el décimo mejor registro de la historia en 100 metros–, Elaine Thompson –medalla de plata en los 200 metros en el Mundial de 2015– y la prometedora Stephanie McPherson –espigada especialista en 400 metros planos–.

El césped sigue erguido y verde, pero en unas semanas las lluvias y las veloces pisadas dejarán al descubierto la tierra marrón de esta isla caribeña. “Este año no conseguí todos mis objetivos”, explica Fraser-Pryce, “pero casi todos”. Y ese “casi todos” incluye la medalla de oro en Beijing.

Shelly es una mujer pequeña –mide 1,52– y solitaria: entrena rodeada de compañeros, pero apenas interactúa con alguien. Incluso, a la hora de hacer los últimos estiramientos, se aleja hacia un extremo, donde la mirada de su entrenador apenas la alcanza. Solo al final de su faena hace amagos de saludar a uno que otro corredor del club. A los 28 años, asume la disciplina y el sacrificio como parte esencial del atletismo. “Todos los años surgen nuevos desafíos y hay que correr más rápido. Más que un trabajo, esta es una pasión, algo que realmente amo”, cuenta tras el final del entrenamiento.

Jamaica es una fábrica peculiar de velocistas. Desde su infancia, la mujer más rápida del mundo entró en un estructurado sistema de preparación cuyo recorrido garantiza el éxito. Shelly, que se graduó en psicología, llegó al mvp Club tras haber pasado por ese proceso que atraviesa la vida estudiantil de los atletas jamaiquinos desde sus inicios. De hecho, en sus primeros...

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Diego Cobo

(Santander, España, 1986). Periodista y cronista de viajes. Ha publicado sus textos en medios como El País, El Universal, El Mundo y Travesías.

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