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El Malpensante

Artículo

Un reportero de guerra con corbatín

Despachos de Manuel Chaves Nogales

Selección y presentación de Camilo Sánchez.

 

Mientras el ejército norteamericano se encontraba en Irlanda del Norte preparándose para entrar de lleno en la Segunda Guerra Mundial, un periodista español se sumergió entre las tropas para enviar sus informes especiales al diario colombiano: cuatro raros ejemplos de una cobertura bélica, reflexivos, literarios y, sobre todo, plagados de un urgido optimismo.

 

© Cortesía de Pilar Cháves Jones

 

Manuel Cháves Nogales le gustaba usar corbatín y no corbata larga como era la moda. A veces se reunía con amigos en su casa de Madrid para jugar cartas y fumar cigarrillos Lucky sin filtro. El resto de su vida lo repartió, de forma desigual, entre el oficio de reportero y su familia. Poco le interesaban el fútbol o la tauromaquia; y aun así, Pilar, su hija mayor, recuerda la época previa al inicio de la Guerra Civil Española, cuando su papá se encerraba en el estudio para hablar largas horas con un torero apellidado Belmonte. De esas reuniones salió, paradójicamente, una de las mejores biografías noveladas que se hayan escrito en español: Juan Belmonte, matador de toros. Fue además el único de sus libros que soportó con suerte la censura franquista del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. El régimen se encargó de relegar a la nada el trabajo de un periodista incómodo para los fanatismos, que apeló al sentido común, el de la etiquetada Tercera España, ajena a los totalitarismos y adepta a los valores democráticos de la República.

Chaves Nogales disfrutó de los primeros viajes en avión cuando los aeródromos tenían aún pistas de hierba. Llegó hasta Moscú e informó sobre los desmanes de la dictadura. Contó en El maestro Juan Martínez que estaba allí, un libro que a veces se confunde con una novela y otras con un reportaje, la violencia ciega de la Revolución de Octubre. Lo hizo a través de la voz de un bailaor flamenco de Burgos atrapado en Kiev. Desde la Alemania nazi firmó dos reportajes. En una entrevista describe al ministro de Gobierno y encargado de la propaganda del partido, Joseph Goebbels, como un tipo ridículo y grotesco, que pertenece a esa “estirpe dura de los sectarios”. En la Italia fascista consignó, así mismo, las precarias condiciones de los trabajadores que la dictadura de Mussolini no había logrado mejorar un ápice.

A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, un texto seminal para comprender la guerra de España, se editó en Chile en 1937. Lo importante de ese trabajo no radica en los...

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(Bogotá, 1982). Politólogo y periodista. Colaborador habitual de El País de España.

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