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El Malpensante

Entre el aplauso y la taquilla

Boutique punk

Traducción de Juan Carlos Garay

Sex Pistols, Malcolm McLaren, Vivienne Westwood y Bernie Rhodes. Un movimiento con una ideología potente que desde su origen incorporó una actitud ambivalente hacia el mercado; una propuesta que reúne arte, manifiestos y muchas libras esterlinas.

Jay Dee Daugherty, el baterista de Patti Smith, recordaba una visita a Londres a mediados de los setenta, poco después del lanzamiento de su célebre álbum Horses. Después de un concierto triunfal, con un público de mil fanáticos gritando y los músicos destruyendo sus instrumentos, un amigo los persuadió para ir a ver a los Sex Pistols, que se presentaban en el 100 Club de la calle Oxford.

Fue como: “¡Qué nombre tan descabellado, vamos a verlos!”. Así que llegamos y era como zambullirse en un mundo de pisos inundados de cerveza y gente de aspecto asqueroso. La banda salió y ¡uff! Antes de tocar la primera canción, Johnny Rotten dijo: “¿Alguien estuvo en el Roundhouse viendo a esos hippies sacudiendo las panderetas? ¡Horses, Horses: pura mierda!”. Me dije a mí mismo: “Carajo, estos fueron los quince minutos más fugaces”.

La cineasta Mary Harron dijo:

Lo que para mí era una cultura bohemia más adulta e intelectual en Nueva York se convirtió en esa locura adolescente en Inglaterra. Creo que el punk inglés era más volátil, más provocador, más peligroso.

No obstante, que no hubiera tolerancia por el punk neoyorquino, más consciente y más artístico, no significa que el movimiento punk del Reino Unido no tuviera su tendencia a la vanguardia. El punk, quizá más que cualquier otra subcultura, puede considerarse la representación de un movimiento artístico totalitario a la manera del avant-garde de los modernistas. Pero, a diferencia de ese modernismo, el punk británico se construyó en el contexto de una industria comercial y demostraba una actitud ambivalente hacia el mercado. Quiero explorar aquí la manera como esa relación y esas tensiones entre cultura y comercio configuraron el desarrollo y el legado del punk.

Como todos los buenos movimientos de vanguardia, el punk en el Reino Unido comenzó con un manifiesto. A finales de 1974, Malcolm McLaren, Vivienne Westwood y Bernie Rhodes (quien habría de convertirse en el manager de The Clash) colaboraron en el diseño de una camiseta que sería vendida en la tienda de ropa de McLaren y Westwood. La camiseta mostraba una lista de “odios” a la izquierda y “amores” a la derecha. Los odios eran, principalmente, actores del establecimiento cultural, que en aquel tiempo incluía a Harold Pinter, Andy Warhol y Mick Jagger. Entre los amores había una variedad de héroes contraculturales y de m&ua...

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Ruth Adams

Directora de la Maestría de Industrias Culturales y Creativas del King?s College de Londres, y autora de The Englishness of English Punk (2008).

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