Google+
El Malpensante

Entre el aplauso y la taquilla

Artistas con diploma

Paradojas de la profesionalización del arte

¿En qué país se piensa cuando se construyen políticas culturales? Una consultora del Ministerio de Cultura analiza las implicaciones de un programa de profesionalización para artistas, y sopesa algunas contradicciones entre las ofertas laborales, las expectativas del público y los objetivos de becas y estímulos en un país que se divide entre lo empírico y lo formal. 

Entre 2008 y 2010 el Ministerio de Cultura lanzó un programa de profesionalización en artes llamado “Colombia Creativa”. Duraba dos años y medio y pretendía ofrecer a los artistas empíricos la opción de obtener un título profesional para mejorar su calidad de vida. Un título en artes representaba la posibilidad de ser docente de teatro, danza, música, e incluso trabajar con el Estado como gestor cultural. El Ministerio ofreció becas en todo el país e hizo convenios con las universidades que tenían programas de arte para que pudieran cursarse los estudios en dos años.

Gracias a este programa se graduaron más de 600 artistas y, una vez culminado el programa, contrataron cuatro jurados, incluyéndome, para estudiar los resultados a través de testimonios.

En esta reflexión sobre las industrias culturales colombianas me encontré con el país formal, construido desde una lógica occidental, así como con el país real, multicolor y multivocal. Las historias de sus protagonistas pasan por la emoción, el entusiasmo, y llegan de manera súbita a la indignación ante los vericuetos de la burocracia.

Me impactó en particular el testimonio de un virtuoso intérprete nariñense de un instrumento indígena, que agradecía la experiencia académica que tuvo, pero decía que los años invertidos no perfeccionaron su desempeño musical, pues sus profesores ni siquiera conocían el instrumento que él tocaba. 

También conocí la historia de dos profesores de danza folclórica que no contaban con el título profesional y por lo tanto les pagaban como auxiliares en sus lugares de trabajo. El primero llegó a Bogotá entre chalupas y buses, se ganó la beca y firmó un contrato donde se comprometía a cursar todo el programa, y en el que también se especificaba que el Estado colombiano le tenía que hacer un aporte para su manutención y demás gastos. Cada tanto debía que presentarse en Bogotá para tomar sus clases en la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB), que es la Facultad de Artes de la Universidad Distrital, con estudiantes de un tercio de su edad y cuyo énfasis era danza contemporánea, no las danzas folclóricas. Nunca pudo recibir el dinero de la beca pese a que abrió, como le exigían, una cuenta bancaria, que luego el banco cerró por falta de movimiento. Así estuvo por varios meses, pidió préstamos para venir ...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Ruth Jaramillo

Gestora cultural, consultora de Mincultura. Ha sido directora ejecutiva de la Casa del Teatro Nacional, la Fundación Malpensante y Casa E.

Octubre 2016
Edición No.179

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Fracasar como filósofo


Por Raymond Tallis


Publicado en la edición

No. 207



. [...]

Carta al embajador de Francia


Por


Publicado en la edición

No. 204



. [...]

Carta de un escritor advenedizo a Eduardo Halfon en la que Fëdor Dostoievski responde a todas las preguntas bañado en lágrimas


Por Mauricio Polanco Izquierdo


Publicado en la edición

No. 208



Un escritor caleño empobrecido en el primer mundo despierta de un coma y lee a un colega guatemalteco. Mientras, su novia con gonorrea lo acecha. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores