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El Malpensante

Breviario

El cine y el Libro Guinness de Récords

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Qué duda cabe de que la Biblia, Don Quijote, las obras completas de Shakespeare y un par de libros más por el estilo, se cuentan entre los más editados y difundidos de la historia. Pero no sé si hay alguno que atraiga tanta atención sostenida como el Libro Guinness de los Récords, cuyo nombre español registrado es Enciclopedia Guinness de superlativos mundiales.

Confesemos sinceramente que a todos nos gustaría aparecer alguna vez allí. Aunque sólo fuese hasta la siguiente edición del libro, pero ser alguna vez el mayor, la mejor, los plusmarquistas de cualquier actividad, por disparatada que parezca. Pienso por ejemplo en el campeón mundial de escupir semillas de calabaza o de melón a la mayor distancia posible. ¿Qué tal?
 
Y es que en el Guinness no hay nada, por increíble que parezca, que no se registre, a condición de que sea lo más relevante y destacado en la materia. Valga como botón de muestra la palabra con el mayor número de acentos, la francesa hétérogénéité... si bien hay que precisar que existe un topónimo que la iguala, el nombre de un atolón en medio del océano Pacífico, situado a 320 millas al este de Tahití y que se llama Héréhérétué.
 
Y ya que nos hemos metido en materia geográfica: poco antes de la aparición de la nueva edición del Guinness, un aborigen neozelandés solicitó protección legal para el nombre de montaña más largo del mundo, que sería el siguiente: Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikima-ungahoronukupokaiwhenuakitanatahu, palabra que significa: “La eminencia del monte donde Tamatea, el hombre de las grandes rodillas, que resbaló, escaló y devoró las montañas, y que viajó por el país, tocando la flauta para su bienamada”.
 
Ahora bien, las 86 letras de este topónimo orográfico no son nada comparadas con las del nombre oficial de Bangkok, la capital de Tailandia, que ése sí que es el más largo del mundo, tanto que en su versión abreviada (repito: abreviada) consta de nada menos que 158 (repito: 158) letras, es decir, el resultado de multiplicar por 22,58 las modestas sólo siete de Bangkok.
 
Pues bien, se acaba de poner a la venta la nueva edición del Guinness, y ya le hemos echado una miradita a sus encopetadas páginas, detectando siete desopila...

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R Bada

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