Google+
El Malpensante

Arte para el cambio

Luchar contra el viento

El arte levanta a Honduras tras el huracán Mitch

La devastación que sufrió Centroamérica en 1998, debido al paso del huracán Mitch, a primera vista demandaba más rescatistas e ingenieros que titiriteros o bailarines. Sin embargo, ante la desolación generalizada, una gestora cultural colombiana encontró una fórmula eficaz para usar el teatro como manera de empezar a reconstruir lo perdido.

Tegucigalpa, Río Choluteca. Noviembre de 1998. Cortesía de NOOA

A Tegucigalpa llegué por amor. En 1996 me casé con un hondureño que dirigía la Escuela Nacional de Teatro de Honduras, mientras yo dirigía un programa de animación en museos que se llamó Museo Vivo. Vivíamos en lo alto de una de las tantas montañas que tiene la ciudad de Tegucigalpa en su accidentada geografía. Centroamérica, y particularmente Honduras, es un pedazo del mundo propenso a huracanes y tormentas tropicales, y muy sensible a los daños materiales por falta de planes de contingencia. En octubre de 1998, el gobierno hondureño avisó que el huracán Mitch –una de las peores tormentas registradas en los últimos cuatro siglos– afectaría al país. El 30 de octubre de 1998 llegó a ciudades costeras como La Ceiba y Tela, y desde Tegucigalpa empezamos a enviar ropa para los damnificados y los evacuados. Pero el 2 de noviembre, el huracán llegó hasta Tegucigalpa, y la capital no estaba preparada para ese golpe.

Tegucigalpa estaba unida a la ciudad de Comayagüela por un puente que pasaba sobre el Choluteca, un río que estaba casi seco desde hacía muchísimos años. Incluso me preguntaba por qué le decían “río”, si para mí era apenas una zanja. Como no tenía agua, en la ribera se levantaban tanto invasiones como barrios privilegiados, incluso había concesionarios de Mercedes Benz y otras marcas lujosas. Las laderas de las colinas cercanas al río estaban llenas de casas y edificios, en su mayoría residenciales. El embalse Francisco Morazán, conocido por los hondureños como “el Cajón”, es uno de los más grandes de Centroamérica. Debido a la gran cantidad de agua acumulada tras el huracán –y a la falta de planes de contingencia en la capital–, fue necesario abrir un poco las compuertas del Cajón para evitar que la presión hiciera estallar la represa. Al abrirlas, el agua desbordó los ríos más de lo planeado y acabó inundando el país. El río Choluteca alcanzó seis veces su ancho normal. Nunca imaginamos que sería tan terrible. El corazón de Tegcigalpa vivió esta catástrofe que, en una noche, dejó un país de casi seis millones de habitantes con un millón y medio de damnificados...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Ruth Jaramillo

Gestora cultural, consultora de Mincultura. Ha sido directora ejecutiva de la Casa del Teatro Nacional, la Fundación Malpensante y Casa E.

Diciembre 2016
Edición No.181

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Incesante dembow


Por Christopher Tibble Lloreda


Publicado en la edición

No. 210



No hay frontera que detenga el boom-chi-boom-chick del reguetón. Ni siquiera las montañas antioqueñas, en donde el género urbano se metió –des-pa-cito– p [...]

Ley de inmigración


Por Margaret Randall


Publicado en la edición

No. 212



Agradecemos al Festival Internacional de Literatura Las Líneas de su Mano, organizado por el Gimnasio Moderno de Bogotá, la amable cesión de esta pieza.    [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Este pedazo de acordeón


Por Roberto Burgos Cantor


Publicado en la edición

No. 205



Originalmente aparecido en la revista Eco, en 1974, este es el único relato sobre vallenato que se conoce del autor sabanero, fallecido el año pasado. Una pequeña historia de susp [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores