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El Malpensante

Artículo

Al que madruga Dios le ayuna

Un dulce contagio

.

A mi papá, que no sabe lo que hizo.

Recuerdo los edificios de novelas de vaqueros que tenía mi papá en la casa. Eran cientos de esas novelas de formato corto, con portadas ilustradas a todo color, muy bellas. Eran libros de unas cien páginas, editados en hojas de papel periódico. Me acuerdo todavía del olor de ese tumulto de libritos. Pa’ cualquier niño sería alucinante caminar entre esos libros, eran otros juguetes, pero más especiales que los propios, porque el único que podía divertirse con ellos era el que supiera leer. Mi papá era un gran lector cuando joven, leía además la poesía de Pedro Calderón de la Barca y de sor Juana Inés de la Cruz, y leía revistas de misterios científicos del estilo Muy Interesante. Mi viejo fue campesino y vaquero en los Llanos Orientales de Colombia, tal vez por eso le gustaban las novelas de vaqueros, pero además era y es un amante del poema llanero, especialmente de los poemas de un cantor llamado Rafael Martínez Arteaga. Mi viejo declama esos poemas con pasión. Cuando éramos niños solía leer también en voz alta los libros de poesía que tenía siempre al lado del televisor. Recuerdo que eran unos libros rojos de páginas amarillas.

Mi viejo nunca intentó contagiarnos ese amor por la lectura, simplemente leía en silencio o en voz alta por placer. Por supuesto disfrutaba de que lo escucháramos.

Mi padre también escribía mucho. Ya no escribe tanto. Pero en aquellos años de mi infancia era libretista de radio, se inventaba programas de humor dramatizados y los grababa y transmitía en varias emisoras: Radio Reloj, Caracol, Radio Melodía. A las cuatro de la mañana sagradamente se levantaba todos los días a teclear su máquina de escribir. A mí me despertaba ese sonido hermoso de la escritura y el olor a café. Otras veces me levantaba la música llanera que ponía en el tocadiscos. Yo bajaba a verlo siempre, así fue que se me quedó el hábito de levantarme a la madrugada. Apenas bajaba al primer piso veía al viejo envuelto en una nube de humo. Era la época en que a nadie se le había ocurrido que fumar dentro de las casas era irrespetuoso. Mi papá me mostraba lo que estaba escribiendo, me lo leía, y me decía cuál papel me tocaba a mí. Luego íbamos a la emisora y grabábamos esos libretos con otros actores, entre los que estaba José Ordóñez Jr., que fue vecino nues...

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Edson Velandia

, líder de la banda Velandia y la Tigra. Ha publicado el libro Rasqa y grabado los discos Once rasqas, Superzencillo, Oh, porno!, Egippto: reqien rasqa pa cielito, La lengua del león y El karateca. Para 2017, planea realizar el Festival de la Tigra en su cuasinatal Piedecuesta.

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