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El Malpensante

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Hélène Rioux

La ética de la traducción y la doble lengua de Canadá

Dilemas éticos de la traducción, la historia reciente de una provincia francesa en un país angloparlante, y una novela en la que una traductora enfrenta a un asesino en serie... todo ello confluye en Hélène Rioux. La traductora y escritora canadiense es perfilada en esta conferencia magistral, presentada durante un encuentro de traductores en Colombia.

© Ilustraciones de Ximo Abadía

Descubrir la vida y obra de la autora franco-canadiense Hélène Rioux permite acercarse a la traducción desde lo técnico y lo estético, pero en especial desde una perspectiva ética, patente en su novela Traductora de sentimientos. Recorrer su vida es también una forma de entender a Quebec y de adentrarse en lo que implica ser traductor en una región que luchó para conservar su identidad e independencia en un país culturalmente escindido.

Rioux nació en 1949 en Montreal, en el seno de una humilde y fría familia. El idilio primermundista de la niña amada y sin preocupaciones estaba muy lejos de su mundo. Vivía en el desfavorecido barrio de Pointe-Saint-Charles, donde solía ensimismarse para no verse lastimada por la realidad que le había tocado vivir. Desde muy pequeña leía todo lo que le cayera en las manos. Su infancia se desarrolló entre la desesperanza y la lectura, sin las cuales jamás habría descubierto su gusto por escribir. Gusto que desde su adolescencia la llevó a sentenciar su camino como escritora.

Ya en el Collège Français se interesó por el mundo de los cafés y el teatro, y comenzó a escribir influenciada por sus autores favoritos: Dostoievski, Éluard, Baudelaire y Prévert. Sin embargo, pronto desarrolló un verdadero desprecio por los métodos académicos y dejó la escuela. Como otros jóvenes de su generación, Rioux era pacifista, independentista, y quería sentirse realmente orgullosa de ser quebequesa. Dejó su casa a los dieciocho años con el objetivo de publicar su primer libro de poesía. “Fue así como me ubiqué más allá del desprecio, de la miseria, de las esperanzas abatidas”, afirma.

Tuvo que batallar mucho, antes de ver publicados Suite pour un visage, Finitudes, Yes monsieur y J’elle, títulos a través de los cuales exploró su niñez desprotegida y su adolescencia rebelde. Paralelamente a estos proyectos cultivó un gusto por el ruso, que la llevó de regreso a la escuela para complementar sus estudios en letras. En 1975, concluyó su formación literaria y, como muchos otros egresados, inició...

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Roberto Rueda Monreal

Autor de La cloaca, el infierno aquí. Es miembro fundador de Atmetli (Asociación Mexicana de Traductores Literarios).

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