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El Malpensante

Crónica

Mis vidas con Leonard Cohen

La música, la entrevista, el duelo

Una relación en tres actos, separados por décadas, revela el sentimiento íntimo y lejano del melómano, la nerviosa cercanía del periodista novato (que no ha dejado de ser fan) y el duelo de quien ve partir a un ídolo y mira en perspectiva cuánto ha marcado su vida. Tres postales de Cohen que desnudan a Abdahllah.

 

 

©Raúl Arias 

 

Intro: El final

 

El pasado 11 de noviembre, mientras orinaba, que es la primera cosa que un hombre de mi edad tiene que hacer en la mañana, escuché un grito de Ana desde la habitación. “Se murió el Abuelo”. No se refería a los suyos, que ya se habían muerto, sino al que llamábamos así para evitar la solemnidad de palabras como “sabio”, “guía”, “maestro” o “profeta”. El mensaje le había llegado por WhatsApp, enviado por un amigo del que alguna vez estuvo enamorada. Cuando salí del baño (detener el chorro es la última cosa que un hombre de mi edad puede hacer en la mañana) ya lo había confirmado en la página de la bbc. Nos habíamos acostado tarde, hablando de nombres para ponerle al niño que llegaría a finales de diciembre.

La famosa frase de Lou Reed: “Tenemos la suerte de estar vivos al mismo tiempo que Leonard Cohen”, había dejado de ser cierta.

 

 Parte I: El fanático

 

Como la mayoría de los de mi generación, conocí la música de Leonard Cohen por dos caminos diferentes y, veintitrés años después (lo que habla de lo vieja que se ha vuelto mi generación), me es imposible decir cuál de los dos fue primero. Tanto el Unplugged in New York de Nirvana como Asesinos por naturaleza, el filme de Oliver Stone, aparecieron en el otoño de 1994. El disco retomaba una canción de In Utero en la que Cobain pedía “un más allá de Leonard Cohen para poder suspirar eternamente”. La película abría y cerraba con dos canciones de Cohen: “Waiting for the Miracle” y “The Future”, ambas tan oscuras que hacían que las demás sonaran como villancicos. El resto de la banda sonora incluía a Nine Inch Nails, Marilyn Manson, Diamanda Galás y Rage Against the Machine.

Me qued&eacut...

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Luis Alirio Rodriguez

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